31
Diciembre
2009

Hoy nos vamos a situar en la segunda mitad de la década de los ochenta, exactamente 1988. Año en el que Tom Cruise llevaba algún tiempo decorando las carpetas de muchas de las jovencitas de todo el mundo y año en el que protagonizaba la película que nos va a ocupar en esta nueva entrada, Cocktail.
En esta película Cruise interpreta a Brian Flanagan, un joven y ambicioso camarero que gracias a la inestimable ayuda de su amigo Doug Coughlin, barman profesional con larga experiencia, permite convertirse en una de las atracciones más cotizadas de los clubes nocturnos de Nueva York, un mundo que le verdaderamente le apasiona.
Vive en un mundo que adora, fiestas todos los días, dinero fácil y fama, hasta que su vida da un cambio radical cuando conoce a Jordan Mooney, con quien comenzará un romance que le permitirá ver la vida que lleva hasta ahora de una forma totalmente diferente y que le hará poner freno a su alocada vida… ¿o no?

Uno de los carteles oficiales
Hay que destacar que se vendieron más de cinco millones de copias de la banda sonora de esta película contó con el famoso éxito de Bobby McFerrin “Don´t Worry be Happy” entre otras muy recordadas por el público de aquella época.
Esta película sabe a años ochenta, mires por donde la mires es el típico producto que quizá no iríamos a verlo al cine pero que sí alquilaríamos en el videoclub, aunque solo fuera para ver las acrobacias que hacen detrás de la barra con las botellas, cocteleras y demás.

Escena de la película
Tiene básicamente toques de comedia aunque también cuenta con algunos momentos románticos y respecto al protagonista, reconozco que tiene películas mucho mejores, aunque no es mi actor preferido ni de lejos, pero personalmente pienso que esta película está hecha para su propio lucimiento y explota hasta la saciedad esa mirada de chulito que siempre ha caracterizado a Cruise y su sonrisa que encandiló a muchas mujeres de ayer y de hoy.
En definitiva, un metraje para pasar un buen rato y del que posiblemente nos olvidemos, al menos de la trama. ¡Ah! Y no intentéis hacer lo que hacen ellos con las botellas.
30
Diciembre
2009

Proseguimos conociendo más cosas sobre la carrera de este estupendo corredor de medio fondo que ha dado Marruecos, Said Aouita, quien entre los años 1986y 1987 siguió ganando todas las carreras en las que participó y pocos o muy pocos podían acabar con el tremendo potencial físico con el que contaba este fantástico atleta.
Tan solo tuvo una derrota entre aquellos dos años, fue exactamente en los Juegos Mediterráneos de Latakia de 1987 en la prueba de los 3.000 obstáculos, algo en lo que Aouita no era especialista y donde cayó contra el corredor italiano Alexandro Lambruschini.
En 1987 volvió a batir dos récords mundiales, primero fue el de los 2.000 metros en París, arrebatándoselo al británico Steve Cram, con un crino de 00:04:50:81 y apenas una semana después en Roma, se convirtió en el primer hombre en bajar de la barrera de los 13 minutos en la prueba de los 5.000 metros, con un crono de 00:12:58:39

La clásica imagen del corredor, siempre en primera posición
La misma ciudad sería el escenario donde pocas semanas después se proclamase campeón mundial de los 5.000 metros, lo que sería su único título mundial al aire libre.
Ya en 1988 comenzaría su declive, dado que Aouita comenzó a buscar nuevos retos, quizá un poco cansado de ser siempre el ganador absoluto en todas las pruebas y dejó los 5.000 metros para probar suerte en las olimpiadas en los 800 y los 1.500 metros.
Pero aunque pueda parecer lo contrario en un atleta acostumbrado a correr 5 kilómetros prácticamente como una verdadera exhalación, la final de los 800 metros le resultó realmente agotadora, dado que el ritmo que impuso el atleta keniata Nixon Kiprotich y el brasileño José Luis Barbosa. Los primeros 400 metros se hicieron en 49:54 y el grueso del grupo comenzó a aumentar el ritmo.
Esto hizo que Aouita lo tuviera muy difícil, dado que estaba acostumbrado a carreras más largas y menos explosivas, aunque confiaba en su gran forma física para intentar ganar una medalla, pero en los últimos metros, el keniata Paul Ereng remontaba de forma verdaderamente asombrosa en los últimos metros para hacerse con la medalla de oro, dejando al brasileño en segunda posición y el bronce para Aouita, una medalla que le supo más bien a poco.

Una auténtica máquina, desde el inicio hasta el final en cabeza
Así, Aouita se unía al grupo de gloriosos atletas que salieron derrotados de unos juegos olímpicos como Edwin Moses o Daley Thompson entre otros.
Llegó 1989 y con aquel año llegaría el fin del reinado del marroquí y su última temporada en la elite mundial. Pero no se iría sin hacerse con el oro de los Campeonatos del Mundo celebrados en La Haya en la prueba de los 3.000 metros en pista cubierta y caer por primera vez en más de 10 años en los 5.000 metros ante el keniata Yobes Ondieki en la Reunión Atlética de Sevilla.
Pero su grandioso palmarés y su saber estar tanto dentro como fuera de la pista nublan totalmente las derrotas sufridas por este fantástico corredor que hemos recordado aquí en nostalgia80.com
29
Diciembre
2009

Seguro que como me pasa a mi, a muchos de vosotros os gustarán los juegos de ordenador y sentís una especial nostalgia por juegos que formaron parte de las tardes de vuestra época infantil o ya de adolescencia ¿Me equivoco?
Me gustaban de todas clases y siempre procuraba tener algún juego cada poco tiempo en mi ya desaparecido Amstrad CPC6128. Acción, puzzles y prácticamente todo lo que pasase por mis manos era digno de probarlo por mí mismo y disfrutarlo al máximo, o no. Y recuerdo que algunos de los juegos que más me gustaban eran los conocidos como conversacionales.
Esta clase de juegos destacaba porque la interactividad con el propio juego era totalmente diferente a lo que había en aquel momento y a los que hay ahora. No había una gran acción, por no decir apenas, ni gráficos que nos asombrasen, pero claro, eran los ochenta. Lo que sí había era una gran dosis de humor en la trama de muchos juegos, sobre todo los españoles y la obligación de tener que teclear diferentes palabras acordes con la trama para poder continuar con la aventura.

Una de las escenas del juego
Una de las que más recuerdo se llamaba Don Quijote de la Mancha, una de las más conocidas de la segunda mitad de los ochenta y que cautivó a los apasionados de esta clase de juegos en nuestro país, aunque desconozco a ciencia cierta si llegó a exportarse, dado que el personaje sobre el cual giraba el juego es universal, pero no puedo confirmároslo.
Venía de la mano de Jorge Blécua (EGROJ), un importante programador que había hecho juegos para empresas tan importantes como Dinamic como el “Arquímedes XXI”, lo que se intuía que sería un trabajo de calidad.
En el juego debíamos guiar a tan notable hidalgo y a su escudero por las diferentes etapas de la gran historia escrita por Miguel de Cervantes. Pero para comenzar el juego debíamos hacernos caballero, esa era la primera parte de las dos con las que contaba el juego y hay que destacar que si no se realizaba la primera, la segunda no podía ser iniciada.
Y nuestro objetivo final era el de conseguir los amores de Dulcinea del Toboso, nuestra dama. Pero para ello debíamos ser muy cautos y precisos en las palabras que tecleábamos para que el personaje siguiese hacia adelante sin cometer errores, o de lo contrario…
28
Diciembre
2009

Retomamos el mundo del deporte para recordar a uno de los mejores atletas de todos los tiempos en lo que se conoce en atletismo como medio fondo. Said Aouita, el marroquí que era especialista en estas pruebas de media distancia y que aún hoy en día, sus gestas son recordadas por los amantes de este deporte clásico ya en todos los medios de comunicaicón.
Hay que destacar sobre todo que su primera gran competición fue nada menos que los famosos Campeonatos del Mundo de Helsinki allá por el año 1983 donde participó en la carrera de los 1.500 metros. La carrera fue de ritmo bastante lento, algo que perjudicaba a este fantástico corredor, dado que el final no era precisamente rápido y lo cual quedó reflejado en su tercera plaza, por detrás del británico Steve Cram y el norteamericano Steve Scott.

El genial corredor marroquí
Un año después y tras haber participado en otras competiciones de menor importancia, su cita fue en el mayor evento deportivo de 1984, los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984, donde participó en la carrera de los 5.000 metros, prueba donde iría a por todas, pero tendría enfrente a corredores de gran bagaje como el portugués Antonio Leitao, pero Aouita sabía aguantar bien el ritmo, así que la lucha estaba servida, solo habría que ser pacientes.
Y así lo hizo, Aouita aguantó el ritmo del portugués hasta poco antes de la última vuelta, donde el marroquí apretaría de una forma no vista hasta entonces, llegando a la meta en primera posición y pulverizando el propio récord olímpico, algo que si no me equivoco aún continúa vigente. Sin duda alguna, una gesta digna de un corredor de elite como el que nos ocupa en esta ocasión.
Pero esto no quedaría ahí, un año después de su éxito cosechado en este importante evento batiría todos los récords del mundo de 1.500 y 5.000 metros. Pero como todo, todas las cosas tienen su cara amarga, como la derrota sufrida aquel mismo año en Niza por el británico Steve Cram en 1.500 metros, quien batiría el récord de Aouita aunque el marroquí hubiera mejorado su propio tiempo en casi un segundo.

Una de las imágenes más comunes de Said Aouita
Aouita se resarció a las pocas semanas, donde batió el récord de los 5.000 metros con una marca de 13:00:40, tan solo una centésima menos que el anterior poseedor del récord y en agosto de aquel mismo año batió de nuevo el récord impuesto por Cram pocos meses después en la carrera de los 1.500 metros, una marca que se mantendría vigente hasta 1992.
Con esto finalizamos esta primera parte de nuestro recuerdo a tan magnífico corredor que ha dado Marruecos. En la siguiente entrega conoceremos más sobre él en la segunda mitad de los ochenta.
26
Diciembre
2009

Y continuamos inmersos totalmente entre papeles y papeles de precios de programas de aquellos que tanto echamos de menos y en esta ocasión comenzamos con una lista de programas con precios realmente dispares como por ejemplo Pista libre con 13.557 pesetas por minuto, la gimnasia de Puesta a Punto con Eva Nasarre por 7.993 pesetas por minuto, Tablón de Anuncios por 25.521, El Arte de Vivir 32.624, Tiempos Modernos 29.018, Los Marginados 30.464, Más Vale Prevenir 21.054, La Edad de Oro 35.395, Tocata 32.164 y Superstar 108.783 entre otros.
Eso en cuanto a programas, pero si echamos un vistazo a las series y diferentes producciones de Televisión Española destaca el precio de 128.342 pesetas por minuto de una telecomedia, una serie B 69.977 y una retransmisión teatral con una unidad móvil costaba 32.334 pesetas a las arcas de la televisión pública.

Los Electroduendes de La Bola de Cristal
En cuanto a los programas emitidos en directo los precios también eran más o menos parecidos, al menos en el centro de TVE de Barcelona, donde el programa Buenas Noches costaba 15.510 pesetas por minuto, La Orquesta 22.839, Ahí te quiero ver 36.876 y Planeta Imaginario 18.026 entre otros muchos.
Y para finalizar hay que tener en cuenta las producciones asociadas, es decir, en las que no únicamente participaba TVE, sino también otras empresas. Por ejemplo: Proceso a Mariana Pineda se disparaba hasta las 617.206 pesetas por minuto, Segunda Enseñanza 499.270 y Los Pazos de Ulloa 687.455.
Ahora que ya sabéis cuanto costaban los programas ¿Qué pensáis?
25
Diciembre
2009

Entre el 25 de marzo y hasta el 10 de junio de 1982 se emitió en Televisión Española una de las series más recordadas de la primera mitad de la década en nuestro país, Los gozos y las sombras, aunque no solo se limitó el éxito a España, sino que fue exportada a diferentes televisiones de otros países donde destacan Uruguay y Argentina entre otros.
La serie estaba inspirada en la novela homónima del escritor Gonzálo Torrente Ballester, quien supervisaría personalmente la adaptación televisiva de esta famosa serie inspirada en la Galicia de los últimos tiempos de la Segunda República Española.
Nos sitúa en la imaginaria villa de Pueblanueva del Conde, en algún lugar de las populares rías gallegas allá entre los años 1934 y 1936, poco antes del estallido de la Guerra Civil Española, zona que poco a poco va viendo cómo la España de aquel entonces va sufriendo diferentes cambios socio-económicos y políticos que se alejan bastante de lo que estaba acostumbrada la población.

Una de las escenas de la serie
Esto da paso a la aparición de nuevos y acaudalados terratenientes que van dejando en un segundo plano a los dueños de las tierras de la zona, hasta entonces los personajes más importantes del lugar y también a la aparición de los astilleros, relegando a la flota pesquera tradicional de entonces.
Todo el pueblo, descontento con la situación, esperan con ansia el regreso de Carlos Deza, último descendiente de los Churruchaos, familia que mandó en la villa desde hace cientos de años y de quien esperan que expulse a Cayetano Salgado uno de los ricos terratenientes recién llegados a Pueblanueva del Conde y que hace y deshace a su antojo gracias a su posición económica.
Además de esta trama, en la serie, de 13 episodios, podremos entrever una crónica muy bien llevada sobre las vivencias de algunas de las últimas familias rentistas de Galicia, quienes son testigos de primera mano del despegue de la nueva industria y de la llegada de esta clase de personajes como Cayetano Salgado, que no hacen más que augurar bruscos cambios en su propia vida.
¿Os acordáis de ella?
24
Diciembre
2009

Vamos a hacer un poco de memoria y vamos a intentar recordar qué era lo que más nos gustaba de los productos de bollería que comíamos de pequeño cuando teníamos suerte (Véase Bony, Tigretón, etc) La verdad que el producto era realmente delicioso, con cantidades ingentes de azúcar para saciar nuestro voraz apetito de golosinas.
Pero lo que más nos gustaba, al menos en mi caso, eran los pequeños regalos que traía el envase, muchas veces pegatinas con los personajes de la serie más famosa del momento o lo mejor de todo, las calcomanías, algo que ha regresado en esta década pero que ahora se conoce como Tatoos o tatus y con motivos tribales y bastante mejores que los originales.
Aunque no tienen la misma difusión que tuvieron por ejemplo en la década de los ochenta donde todos, alguna vez, nos hemos puesto en manos, brazos u otras partes del cuerpo este producto que se aplicaba con agua a través de un papel y las imágenes quedaban grabadas en nuestra piel, de esta forma podríamos vacilar delante de nuestros compañeros o quedar como auténticos cerdos si con el paso de los días nuestros amigos seguían viendo restos de calcomanía…

¡Me encantaban las de superhéroes!
Tal como se hacen los presidiarios, legionarios etc, desde pequeños tenemos ese “algo” que nos incita a ornamentar nuestro cuerpo, aunque eso sí, a una escala diferente. No es lo mismo tener un puñal, la bandera española y un “Amor de Madre” en letras grandes, que la cabeza de C3PO o la cara de Butragüeño.
Pero no únicamente eran para la piel, sino que los más listos usaban esas mismas calcomanías para decorar su libreta o carpeta y después las forraban para que su decoración les aguantase al menos medio curso. Seguro que tu has sido de aquellos que en alguna ocasión se ha puesto uno de estos curiosos adornos que tanto se llevaron no solo en la década de los ochenta, sino anteriormente también.
¿Me equivoco?