Recuerdos de los ochenta

Hoy voy a hablaros de dos productos que en los ochenta hicieron furor entre los más jóvenes, al menos los españoles y que seguro que muchos nostálgicos recuerdan con cierto pesar o ridículo, sobre todo los que utilizaron lo que a continuación vamos a recordar.

Cuando ibas a la playa y querías bañarte o cuando usabas pantalones sin bolsillos ¿Dónde podías meter el dinero? Pues muy fácil, en los ochenta algunas cabezas pensantes inventaron un recipiente ideal para guardar las monedas y pequeñas “joyas” que lucían las chicas de entonces o una de las joyas que más me gustaban por aquel entonces, las pulseras de caramelos “Pez” ¿Os acordáis?

El famoso tubo para guardar monedas y demás

Bueno pues el invento consistía en un tubo de plástico con tapa para poder guardar todas estas cosas y que contaba con un cordel para poder colgarlo del cuello y así no tener las manos ocupadas mientras hacías sentadillas en el agua o te hacías unos largos, de esta forma podían robarte la ropa, la toalla, la mochila… pero el dinero no.

Y otro de los iconos de los años ochenta que también hizo furor, aunque fuera más bien por un efímero espacio de tiempo fue el popular saco de la risa con el que sus fabricantes (e imitadores) aseguraban humor a raudales por tiempo ilimitado. Así era el marketing de entonces…

Era un saco relleno de un material muy blando y en su interior había un dispositivo que permitía que apretando la panza del saco o la nariz del mismo comenzasen a sonar unas risas histéricas muy pegadizas al principio y que causaban sensación hasta que acababan por aburrir hasta a las piedras.

El archiconocido saco de la risa

Y lo peor de todo era cuando las pilas se estaban acabando y ya no valía de nada cocerlas con agua caliente y sal para recargarlas. La risa se tornaba diabólica y en vez de causar gracia te daba miedo y un pavor inexplicable, como si de aquel trozo de tela fuese a salir el mismísimo demonio.

Así eran los ochenta con sus cosas buenas, sus cosas malas y sus cosas de no demasiada utilidad pero que contribuyeron en mayor o menor medida a que esta sea una de las mejores décadas para muchos nostálgicos.

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2 Responses

  1. cinexin8 dice:

    joer yo me reía de una compañera de clase que llevaba el tubo de monedas y resulta que era el de la insulina, que palo

    vivan los 80…..

  2. Ivan dice:

    que bueno lo de cocer las pilas para recargarlas…yo lo que hacia era meterlas en el frigorifico…

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