Hyper Sports (1984)

Hoy va de videojuegos, que hace mucho que no hago una entrada sobre esas maquinitas que tanto tiempo nos hicieron perder y tantas monedas de cinco duros. Nos vamos al año olímpico de 1984 donde salió la secuela de otro juego del que ya hablamos aquí con anterioridad, Track & Field, pero en esta ocasión se trata de Hyper Sports de la conocida compañía Konami, quien bebía directamente de la misma mecánica que su predecesor.

Hay que destacar que esta secuela tenía una prueba más que la versión original y había disciplinas de lo más variado: 100 metros libres, tiro al plato, potro, tiro con arco, triple salto, halterofilia y salto con pértiga, en este orden. Todo un elenco de las pruebas más difíciles de la disciplina atlética.

Lo que hay que destacar de este juego es que era bastante más difícil que la primera entrega, lo que ponía de los nervios a aquellos que se picaban fácilmente con una máquina. Las dos primeras pruebas eran relativamente fáciles porque prácticamente era aporrear dos botones en la de 100 metros libres y darle a un tercero para que nuestro atleta respirase y en la segunda prueba, la de tiro al plato tendríamos que probar nuestros reflejos y nuestra puntería.

El otro, una de las pruebas del juego

Después la cosa iba poniéndose más y más difícil y lo cierto es que jamás vi a nadie que llegase al final y ganase, pero sí recuerdo los piques entre los muchos amigos de la calle para ver quién era el mejor. El tiro con arco era verdaderamente difícil, era tan difícil pasarla con buena puntuación que casi sería algo más sencilla una conjunción de todos los planetas en un martes y 13 de cualquier año bisiesto.

Quizá la dificultad fue uno de los lastres de este videojuego que tanto éxito cosechó en su momento y que hoy ya forma parte del recuerdo de las muchas personas que jugamos en las recreativas hace años o que no hace tanto nos dedicamos a recordar viejos tiempos con emuladores como el proyecto M.A.M.E, del cual también hablé hace ya algún tiempo.

Seguro que muchos lo recordaréis. ¿Me equivoco?

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