Ericsson y su HotLine en los ochenta

Hoy en día existen un gran número de modelos de teléfonos móviles, cada uno con sus características especiales. En este blog no vamos a hablarte de los más modernos sino de móviles antiguos. Móviles que revolucionaron el mundo de las comunicaciones con modelos muy espartanos. Pero eran dispositivos muy modernos para la década de los años ochenta.

Los móviles de los ochenta

Seguro que si eres muy joven estarás pensando en si en los ochenta había móviles. Todos sabemos que durante toda la década de los 90, Nokia arrasó, pero… ¿qué había antes? Lo cierto es que el parque de teléfonos móviles estaba muy limitado. Eran caros, pesados y con muy poca autonomía a pesar de que su carga era de 8 horas aproximadamente.

Hay que decir que este no fue el primer teléfono móvil que salió al mercado. El primero fue el Motorola DynaTAC, lanzado en marzo de 1983, y al que siguieron muchos otros. Uno de ellos es el Ericsson HotLine. Como ya sabéis, Ericsson era otro de los grandes pesos pesados de aquellos años.

Si nos paramos a comparar los móviles de aquella época con los más básicos de hoy, la diferencia es abismal. Por ejemplo, un modelo candybar, que no ser Smartphone, tiene muchas más funcionalidades que este Ericsson.

Se trataba de un teléfono para personas que podían permitírselo porque no era nada barato. Lo más común en aquellos años era llamar desde una cabina de teléfono cuando no se estaba en casa. De lo contrario, tendríamos que ahorrar unos 14 meses de salario, aproximadamente,  para poder comprar un modelo como este.

Qué características tenía este teléfono móvil

No podemos comparar las características de este dispositivo con los que hay actualmente, no hay comparación.  El Ericsson HotLine era un dispositivo analógico bastante voluminoso, mucho. Pesaba nada menos que 4 kilos, por lo que el concepto de “móvil” quedaba relegado a llevarlo con nosotros en el coche.

Tenía unas medidas de 7,5cm de ancho x 21,5cm de alto y 23cm de profundidad. Como se puede ver no era un teléfono demasiado cómodo, ni de llevar ni de sujetar. Para que su batería se cargase se necesitaban aproximadamente unas 8 horas conectado a la red eléctrica.

Esas ocho horas le daban una autonomía de 8 horas en espera y unos 30 minutos en conversación. Lo cierto es que eran unas características bastante pobres para lo grande que era. Además, cuando salió no había posibilidad de enviar SMS tal como se hizo durante los 90 y 2000.

Lo peor de todo es que no siempre tenía una correcta cobertura. Pero a pesar de sus limitaciones fue bastante exitoso en su época. Permitía conectarse al ordenador personal y a un fax, pero apenas podía hacer nada más.

¿Recuerdas este modelo?

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