Blandiblub

Hoy traigo uno de los juguetes que más aterrorizaban a algunas personas debido a su apariencia. Era algo que todos los niños adoraban y ansiaban tener entre sus manos y disfrutar lanzándolo contra cualquier cosa, incluidos compañer@s de clase. En su momento se puso muy de moda entre los niños españoles y su finalidad era la de…, esto…, bueno… ¿Cuál era su finalidad?

El Blandiblub era una especie de pasta gelatinosa de color verde que principalmente servía para manosear y estirar, comprimirla y vuelta a empezar. Muchos pensareis que esto era algo realmente estúpido, y ciertamente lo era. Pero las cosas más simples son las que a veces tienen más éxito, como ocurrió en los ochenta con este juguete, por llamarlo de alguna forma.

Tenía una textura pegajosa y un olor que gustaba a todo el mundo, hasta que pasados varios días, esta masa informe comenzaba a atraer cualquier tipo de porquería y además de cambiarle el olor, su color cambiaba radicalmente a medida que se iba endureciendo. Y es que como todo, si no lo cuidas acaba estropeándose; el Blandiblub debía tener unos cuidados, entre los que se encontraba el lavarlo según sus instrucciones cada dos o tres días, para que éste recuperase su textura original.

El viscoso aspecto del Blandiblub

Este curioso juguete se presentaba en un envase simulando a un cubo de basura y era el complemento ideal para todos los niños que jugasen con clicks de Playmobil, Gi-Joes, carreras de coches o cualquier otro juguete para que el Blandiblub pudiera ser el complemento ideal.

¿Quién no recuerda haber tenido o al menos haber tocado semejante entretenimiento de los ochenta? Muchas madres prefirieron no comprar esto a sus hijos no por miedo a que se lo comieran, sino también por que no se lo lanzaran a sus hermanit@s al pelo y después tuvieran que arreglar la broma a tijeretazo limpio, por mantener la integridad de las alfombras, cortinas y sofás de casa y por mil y una razones que nuestra madre se inventaba para no comprarnos el dichoso juguete.

¡Quiero mi Blandiblub!

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9 Responses

  1. Comadrejaa dice:

    Y el olor que desprendia!…era como de otro planeta!XD

  2. Antonio dice:

    Hola, yo tengo el blandi blub a estrenar, ya que nunca lo abri, si a alguien le interesa, que me mande un email, por favor, contestadme solo por email ya que aqui no suelo entrar, gracias:

    Maxim_1978@hotmail.com

  3. golo dice:

    Era la leche, flipaba con el blandiblup, ahora mis hijos también lo tienen, solo que ahora lo usan para simular el sonido de un pedo.

  1. agosto 27, 2008

    […] cierto, mucho ojo con el Blandi Blub, su uso excesivo puede tener efectos secundarios como se puede apreciar en el chaval de la […]

  2. octubre 17, 2008

    […] pegarlo, alargarlo… Es frío, húmedo… ¡¡Es fabuloso!!” No, no soy un nostálgico de los 80s, como otros.  A mí no me gustaba mucho este fluido viscoelástico que se ensuciaba de polvo con una gran […]

  3. julio 13, 2011

    […] en realidad el caballero se muere por sus huesos; todo el porte y seguridad de Rubén se vuelven de blandiblub cuando ella le dedica el primer […]

  4. marzo 2, 2012

    […] una generación (permitidme la expresión, los de cierta generación ya me entenderéis) de “blandi-blubs”: blandos, amoldables, manipulables… y que se seca pronto. Poco aptos para calzar una […]

  5. marzo 3, 2012

    […] Respuesta: si te digoo…. Blandiblub | Nostalgia 80 […]

  6. agosto 14, 2012

    […] d’algun tipus que provoca que les nanomàquines s’estenguin exponencialment com un blandi blub maligne consumint en poc temps tota la vida del […]

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