30
Agosto
2009

Después de la ausencia de Louganis en los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980 volvía a la carga para los de 1984 celebrados en Los Ángeles, evento para el cual se había preparado concienzudamente y estaba dispuesto a llevarse la medalla de oro. Y finalmente lo hizo, dado que ganó la prueba de trampolín por el mayor margen en la historia de cualquier edición de las olimpiadas y posteriormente se convirtió en el primer clavadista en obtener 700 puntos desde la plataforma.
El salto clavado con el que Louganis se aseguró el campeonato se conocía como el “clavado de la muerte” dado que un saltador ruso lo había intentado a principios de año y murió en el acto al golpearse la cabeza con la plataforma.
Ya en Seúl 1988, Louganis llevó a cabo una de las más grandes actuaciones de la historia de los Juegos Olímpicos llevándose el metal más preciado, pero no por ello sin sufrir antes para conseguirlo. En las rondas eliminatorias se golpeó fuertemente la cabeza en el trampolín y tuvo que recibir varios puntos de sutura, aunque esto no fue impedimento para que se clasificase y finalizara el evento en lo más alto del podium.

Momentos después de golpearse la cabeza en Seúl 1988
Muchos recuerdan el momento, pero lo que desconocen es que Louganis en aquel momento tenía SIDA, lo que le causó una tremenda preocupación dado que había perdido sangre en la piscina y temía que cualquier otro compañero pudiera infectarse, pero finalmente no dijo nada, aunque en el libro de sus memorias repite incesantemente lo arrepentido que está de su silencio.
Según aseguraba: “En ese momento no sabía realmente qué hacer, pensaba que era mi responsabilidad decírselo a alguien, pero me acobardé y me quedé callado esperando que el cloro de la piscina diluyera la sangre y pronto pudiera olvidar eso. Cuando sentí el golpe en la cabeza mi acto reflejo fue ponerme la mano en la herida para no perder más sangre”.

La popular publicación Newsweek también se hizo eco de sus logros
Siete años después, en 1995, Louganis anunció en una entrevista para la televisión, que era portador del virus del SIDA, quitándose, según él, un gran peso de encima. Y poco tiempo después escribiría su autobiografía titulada “Breaking the Surface”, convirtiéndose en uno de los libros más vendidos de los Estados unidos de aquel año.
Esta ha sido la historia y pequeño homenaje a aquel saltador que conmocionó al mundo para posteriormente convertirse en uno de los mejores saltadores de trampolín de la historia del deporte mundial.
29
Agosto
2009

Continuo con los deportes y hoy voy a abordar una disciplina que hasta el momento no ha tenido cabida aquí en nostalgia80.com, los saltos de trampolín. Y ya que es la primera vez que hablo de este tema, qué mejor que hacerlo con uno de los mejores del mundo, Greg Louganis.
Nació el 29 de noviembre de 1960 y poco tiempo después fue adoptado por Peter y Francis Louganis, un matrimonio que vivía en San Diego. Sus padres optaron por llevarlo a clases de ballet junto a su hermana, así como a clases de natación y gimnasia, para tratar de controlar el asma del pequeño.

Greg Louganis frente a su madre adoptiva
Además de ser asmático, Louganis sufría de dislexia y muchos le tachaban como un niño con cierto retraso mental, pero su madre fue su principal apoyo y fue ella la que le animaba a continuar asistiendo a las clases, mientras que su padre le daba de lado. Estas clases no solo ayudaron notablemente a la mejora de su salud, también fueron tremendamente útiles para que poco a poco se fuera forjando como uno de los mejores deportistas de todos los tiempos.
Tal fue su afán de superación que llegó a convertirse en una de las leyendas olímpicas, siendo dirigido por el doctor Sammy Lee, un ex-medallista olímpico, quien se ofreció gentilmente a enseñarle todo lo que sabía a cambio de que el joven Louganis le limpiase su piscina.
Su progresión se podría decir que fue realmente meteórica dado que cuando contaba con tan solo 16 años ya compitió en los Juegos Olímpicos de Montreal de 1976 y ganó la medalla de plata en plataforma quedando detrás de otra de las leyendas de los trampolines, el italiano Klaus Diablisi, quien se hizo con el oro por tercera vez consecutiva.

Antes de uno de sus saltos olímpicos
A causa del boicot de Estados Unidos a los Juegos de Moscú de 1980, Louganis se perdió la cita olímpica, pero a pesar de ello y tras haber participado en otras competiciones de menor bagaje, se hizo con el título de campeón del mundo, haciéndose, por méritos propios, un hueco entre la élite mundial.
Hasta aquí llega esta primera entrega dedicada a este fantástico saltador y clavadista, que siempre será recordado por algo que volveremos a vivir en el siguiente post.
28
Agosto
2009

Quizá a vosotros también os pase lo mismo, pero aunque soy bastante joven, tiendo a pensar que antes los deportes eran muchísimo más competitivos que ahora, dado que no había tanto avance científico y mucho menos tecnológico que hacen que las botas de un jugador de fútbol apenas pesen 150 gramos, que los sistemas de seguridad de un fórmula 1 sean casi como los de un cohete que se va al espacio o que una raqueta de aleación de grafito sea menos pesada que tres raquetas de la década de los ochenta juntas.
Y si de raquetas hablo, los amantes del tenis seguro que tendréis muy buenos recuerdos de los ochenta de este deporte. Con la resaca de la sempiterna lucha entre Bjorn Borj y del polémico y malhumorado John McEnroe, sobre todo en Roland Garros (la bola entró!) dos figuras entraban fuerte en el panorama de este torneo tras haber ganado cada uno tres títulos en la tierra parisina, el sueco Mats Wilander y el checo Ivan Lendl.

Mats Wilander en la tierra francesa del Roland Garros
Ambos, acostumbrados a la hierba de Wimbledon, mantuvieron una deportiva lucha por hacerse con la supremacía de Roland Garros. Fue en 1982 cuando el sueco ganaba su primer título en París, después de haberlo conseguido Borg durante cuatro años seguidos, uno de ellos frente a Lendl en la final de 1981, pero este último lo ganaba en 1984 por primera vez.
Entre los años 1985 y 1987 tanto Wilander como Lendl se verían las caras en la final del popular torneo francés. Estaba considerado como uno de las finales más interesantes desde hacía bastantes años, sin contar, obviamente, con McEnroe y Borg. Era un verdadero duelo de titanes que contaba con el metódico y casi científico juego de Lendl contra el demoledor saque y resistencia de Wilander.

Ivan Lendl en plena final en París
En la primera final el sueco remontaba el 3-6 inicial de Lendl y finalmente el encuentro terminó a favor de Wilander por 6-4, 6-2 y 6-2. Pero la revancha no se haría esperar mucho, en 1987 se volverían a ver las caras en una de las finales más recordadas del torneo de Roland Garros.
Otra pugna de pesos pesados donde ambos jugadores estuvieron en tensión durante todo el encuentro, con la boca sedienta, los músculos en tensión, los ojos al rojo vivo y los nervios a flor de piel, para que finalmente Ivan Lendl tuviera su vendetta deportiva con un resultado de 7-5, 6-2, 3-6 y 7-6.
Sigo diciendo que el deporte antes era verdadero deporte y no tanto espectáculo como lo es ahora. ¿Vosotros qué pensáis?
27
Agosto
2009

Después del aviso enviado por el satélite ruso de alerta temprana OKO, Stanislav Petrov pensó que debía tratarse de un completo error, porque no tenía sentido que los Estados Unidos atacasen con un solo proyectil, pero todo pareció cambiar cuando los ordenadores revelaron que cuatro misiles más se dirigían a su Madre Patria.
Gracias a los enormes conocimientos de Petrov sobre el sistema satélite OKO, creía que éste podía tener fallos e interpretar ataques cuando realmente no estaban sucediendo y aún así estaba convencido de que no existía tal ataque, porque Estados Unidos tenía miles de misiles nucleares y supuestamente había enviado la irrisoria cantidad de cinco.

Stanislav Petrov hoy en día
Se armó de paciencia y prescindiendo de cualquier clase de nerviosismo, decidió esperar. Finalmente el tiempo le dio la razón y todo aquello fue a causa de una conjunción astronómica entre la Tierra, el Sol y el satélite OKO. Quiero aclarar que dos astros están en conjunción cuando siendo observados desde un tercero, en este caso el satélite, tanto la Tierra como el Sol se encontraron en la misma longitud celeste.
A pesar de que Petrov hizo caso omiso a las ordenes directas de sus superiores, dado que debían ser informados lo más rápido posible en caso de ataque nuclear, su superior directo le comunicó que sería homenajeado por evitar una catástrofe de magnitudes inimaginables, e incluso se propondría crear un día en su honor.
Pero los altos cargos soviéticos no pensaron lo mismo y fue degradado, enviado a otro lugar e intentaron ocultar el incidente como si no hubiera pasado absolutamente nada, relegando su gesta al olvido, algo totalmente injusto.

En el momento de la entrega del premio en las Naciones Unidas
Petrov, hoy en día está retirado del ejército y es un pensionista que vive en la ciudad de Fryanzino (Rusia) y hace cuatro años, la Asociación de Ciudadanos del Mundo le otorgó el premio “World Citizen Award” por evitar lo que probablemente hubiera sido la última guerra.
Posteriormente en 2006 fue homenajeado por las Naciones Unidas y volvió a recibir otro premio especial. Si estáis interesados en saber más cosas sobre este verdadero héroe que tuvo la valentía de enfrentarse a los mandos militares de la Unión Soviética, os recomiendo que veáis el documental: “El botón rojo y el hombre que salvó al mundo” publicado en 2008 y donde se enumeran todos los detalles de este hecho tan importante en la historia del mundo.
26
Agosto
2009

Seguro que si os digo el nombre de Stanislav Yefgrafovich Petrov no os dirá gran cosa, pero aunque muchos de vosotros no lo sepáis, este hombre salvó al mundo de una inminente guerra nuclear entre las dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética. Seguid leyendo y conoceréis cuales fueron las claves de esta situación.
Petrov era un teniente coronel del ejército rojo durante lo que se conoció como “Guerra Fría” y se podría decir que es uno de los verdaderos héroes de la humanidad. El 26 de septiembre de 1983 se produjo un incidente que se denominó como el “Incidente del Equinoccio de Otoño”, algo que pondría a todo el planeta al borde de un Apocalipsis atómico.

Stanislav Petrov con su uniforme en casa
Eran las 00:14 en Moscú y el satélite de alerta temprana OKO (ojo) daba la alarma avisando de que un misil balístico intercontinental estadounidense había sido lanzado desde la base de Malmstrom, en Montana y en apenas 20 minutos entraría en el espacio aéreo soviético.
Por aquel entonces, Stanislav Petrov estaba al mando del búnker Serpukhov-15, lugar donde estaba enclavado el mando de la inteligencia militar y centro desde el cual se coordinaba toda la defensa aeroespacial rusa. Entre las misiones de Petrov, la más importante era, sin duda, la de verificar y alertar de cualquier clase de ataque a sus más directos superiores, quienes decidirían tomar represalias o cualquier acción bélica hacia los Estados Unidos.
Cabe recordar que el ambiente estaba ligeramente enrarecido y los nervios crispados porque hacía apenas un mes, la fuerza aérea soviética derribaba el vuelo 007 de Korean Air, un avión de pasajeros coreano que había invadido el espacio aéreo soviético, matando a las 269 personas que viajaban a bordo, donde se encontraban varios estadounidenses.

Muestra de los diferentes misiles intercontinentales de las dos potencias
Pocos días después la NATO (OTAN para los europeos) comenzaba un ejercicio militar denominado “Able Archer 83”, lo cual fue interpretado por la KGB (Comité para la Seguridad del Estado, también conocida por Servicios Secretos Rusos) como una preparación de un inminente ataque como represalia por la muerte de los estadounidenses y según informaciones emitidas por la CNN, la KGB envió a todos sus espías en Occidente un aviso sobre el inicio de una posible guerra nuclear.
En el siguiente post conoceremos cómo la entereza y sangre fría de un teniente-coronel evitó lo que podría haber sido la última de las guerras.
25
Agosto
2009

Hoy vamos a recordar una tragedia sucedida el 13 de noviembre de 1985 en Colombia donde el río Lagunilla ocasionó la mayor tragedia natural en toda la historia de Colombia. Algo que seguro que los que vivisteis en los ochenta os habrá quedado grabado a fuego, dado que algunas de las imágenes ofrecidas por TVE y las diferentes cadenas internacionales eran de gran crudeza.
Todo ocurrió tras una tremenda erupción del volcán Arenas del Nevado del Ruiz, lo que provocó una crecida del río que arrasó con todo lo que encontró a su paso incluido el pueblo de Armero y 23.000 de sus 25.000 habitantes, los cuales murieron sepultados bajo toneladas de lodo, piedras y escombros que iba arrastrando el río a una gran velocidad.

Aspecto de una de las zonas afectadas por la tragedia
Además de los 23.000 desaparecidos, cientos de personas quedaron mutilados y también gravemente afectados psicológicamente, un daño irreparable e inmenso en comparación con los millones de dólares de pérdidas económicas.
El 14 de noviembre de 1985, el país despertaba con una tragedia sin parangón y fueron inmediatas las muestras de solidaridad y de ayuda. Fuerzas de seguridad del Estado, Fuerzas Armadas, socorristas, voluntarios y periodistas formaban el ejército más grande que se haya visto en Colombia en toda su historia para ayudar a sus compatriotas. Y a ello se le sumaron las infinitas muestras de solidaridad de muchos países del mundo, los cuales enviaron alimentos, ropa y medicinas para evitar la extensión de posibles enfermedades como suele pasar en estos casos.
Una de las imágenes que muchos de nosotros recordamos es la de Omaira Sánchez, una niña de 13 años que quedó atrapada entre los escombros y el lodo, sumergida hasta el cuello en un pozo donde poco a poco iba agonizando y finalmente murió ante la impotencia de todo el mundo que allí se encontraba. Su pequeño cuerpo estaba tan atrapado entre los escombros y la inestabilidad del terreno hicieron imposible su rescate.

La joven Omaira, una imagen que dio la vuelta al mundo
Pero Omaira, conocedora de su final, y antes de morir a causa de la gangrena gaseosa, hablo con periodistas y socorristas con una entereza y madurez que sorprendió a todo el mundo mientras enviaba un mensaje de fe y esperanza.
Sirva este post como pequeño homenaje a todas aquellas personas que perdieron la vida en aquel fatídico día y para todos sus familiares, dado que la historia es algo que jamás debe olvidarse, tanto lo bueno como en este caso, lo malo.
24
Agosto
2009

Hoy vamos a dejar los juegos de calle, porque también llovía en los ochenta, y cuando esto ocurría nos preparábamos una tarde repleta de aventuras y diversión frente a la televisión. Hoy les llega a unos dibujos animados de gran éxito que fueron creados por Pierre Culliford en 1958, “Los Pitufos”, pero al principio éstos eran simples personajes secundarios de una serie llamada “Las aventuras de Johan y Peewit”.
No fue hasta principios de la década de los 80, cuando ya tuvieron su propio cómic, que estos pequeños personajes conocidos en todo el mundo, tuvieran su propia serie de animación, llegando a alcanzar un tremendo éxito allá donde fue emitida.

Los pitufoprotagonistas principales
En lo más profundo del bosque había un conjunto de setas de colores, era la aldea de los pitufos, un lugar donde las casas eran diminutas y todos eran felices, siempre y cuando Gargamel, el malo de la serie, no intentase atraparles como hacía prácticamente en cada episodio.
Seguro que muchos de vosotros os acordáis de Gargamel y su maligno gato Azrael, del papa pitufo que daba los buenos consejos y guiaba a los más jóvenes como el pitufo fortachón, Goloso, Vanidoso, Bromista, Granjero, Filósofo, Harmonioso, Minero, Poeta, Perezoso o Miedoso entre muchos otros.
Capítulo tras capítulo el malvado Gargamel siempre intentaba atraparlos en compañía de su gato Azrael con diferentes trampas para varios fines, el primero era porque un pitufo era un ingrediente necesario para fabricar oro mediante alquimia y después para poder prepararse con ellos la “sopa de pitufos”, supuestamente un legendario plato de sabor exquisito.

Algunos de los pitufos más jóvenes
Pero no la serie no se centraba solo en los intentos de los malos malísimos por atrapar a los pitufos, había episodios en los que la trama se centraba más en conocer un poco más a los personajes de tan particular aldea perdida en lo más frondoso del bosque.
¿Os acordáis?