8
Febrero
2010

En 1986 Dinamic, una de las compañías de software más importantes de España, por no decir la más, lanzaba uno de sus primeros títulos, Dustin. Hay que destacar que no era un arcade al más puro estilo beat’em’up o mata a todo lo que se cruce en tu camino; es más de comerse un poco la cabeza para poder seguir avanzando en el juego, si, de ese estilo a los que nadie juega hasta que se prueban por primera vez.
Además en este juego contaremos con diferentes pinceladas de aventura, dado que teníamos que interactuar con diferentes personas para intercambiar ítems que nos serían de gran utilidad a la hora de continuar con nuestra aventura, que no era otra que la de escapar de la prisión donde nos encontrábamos recluidos (vaya… esa frase me ha sonado al Equipo A)

Carátula del juego
Digamos que Dustin fue un juego “raro” porque por aquel año el panorama de opciones eran arcades donde debías destruir todo lo que vieses en la pantalla, siempre que pudieras claro está, juegos de coches, conversacionales o alguno que otro de habilidad entre muchos otros que copaban el panorama de videojuegos de la época.
Debemos fugarnos de la cárcel al precio que sea y para ello tendremos que ir recolectando los diferentes objetos que nos ayudarán en cualquiera de las fases del juego. En principio puede parecer algo muy sencillo pero para conseguir un objeto de un guardia tendremos que sacudirle hasta que éste caiga al suelo y suelte el ítem en cuestión.

Una de las pantallas de Dustin
Pero no creáis que es esto y ya está, en el momento que el guardia sea agredido, los demás vigilantes intentarán darnos caza por todo el penal y tendremos que ser muy cautos para que no nos sorprendan y nos metan de nuevo en la celda, eso si no nos disparan antes…
Aún así, este juego también tiene diferentes toques de humor que nos amenizaron el juego durante las horas que estuvimos para escapar de la dichosa cárcel. ¿Fuiste capaz de escapar?
7
Febrero
2010

Aunque la marca de la que voy a hablar hoy ya existía en 1920 voy a remontarme hasta principios de los años ochenta donde muchos de nosotros pudimos conocer los modelos de coche que ocasionalmente podíamos ver por las calles de nuestras ciudades. En el año 1920 Innocenti era un fabricante de tuberías de acero y después de la Segunda Guerra Mundial fueron los fabricantes de la popular Lambretta, en 1960 comenzaron la fabricación de automóviles.
Se caracterizó sobre todo por remodelar los populares Mini Cooper con piezas hechas en Italia usando una carrocería para cinco pasajeros diseñada por Bertone, consiguiendo un modesto éxito en la Europa continental, algo que no gustó mucho a los británicos.
El modelo fue vendido en algunos distribuidores de Leyland en algunos países europeos hasta que llegó el Hatchback de la casa Austin Metro. Los de Innocenti comenzaron a trabajar en una versión mejorada y deportiva del 120 Hatchback y fue fabricado en Milán bajo las credenciales de De Tomaso y tuvo bastante clientela.

Innocenti De Tomaso Turbo
En 1983, Innocenti comenzó a usar motores de tres cilindros y unos 993cm³, un modelo turbo y otro diesel fabricados por la compañía japonesa Daihatsu. Pero los tiempos estaban cambiando y pronto su modelo se quedó obsoleto, siendo la última versión el Innocenti Small.
Por aquel entonces Renault tenía ya un importante éxito con su marca Dacia y el modelo Logan, algo que hizo que Fiat se pensase la adquisición de Innocenti para meterse de lleno en el segmento de los coches económicos, algo que hasta aquel momento no contemplaba la multinacional italiana.

Innocenti modelo 990
Esto hizo que en 1990 Innocenti fuera adquirida por Fiat y los diseños de la modesta marca fueron desapareciendo paulatinamente y las exportaciones finalizaron por completo. Dejo de fabricar coches en 1992 y finalmente fue cerrada en 1993 aunque Fiat continuó usando la marca hasta 1996.
¿Conocéis algún modelo de esta marca italiana?
6
Febrero
2010

Y con esta tercera entrega finalizamos nuestro flashback de Marita Koch, una atleta que fue recordada sobre todo por su séptimo y último récord mundial en los 400 metros con un crono de 47:60, un tiempo verdaderamente increíble y que aún a día de hoy sigue imbatido. Lo consiguió en la cuarta edición de la Copa del Mundo de Atletismo, evento celebrado en Canberra entre los días 4 y 6 de octubre de 1985.
Su propio entrenador y posteriormente marido, Wolfang Meier, aseguró a los medios de comunicación que Koch estaba preparada para dar una gran sorpresa en Australia y así fue. No solo batió el récord del mundo en los 400 metros por séptima vez, sino que ganó los 200 metros con un tiempo de 21:91, acercándose mucho al récord mundial.

En plena carrera donde batiría su séptimo récord en los 400 metros
Pero vamos a centrarnos en su carrera de los 400, que prácticamente la hizo en una exhalación y aunque Olga Vladykina, la única que podía hacerle sombra en esa prueba, hizo la carrera de su vida con un crono de 48:27, una marca estupenda, pero no suficiente para derrotar a la alemana.
Marita mejoró en 39 centésimas el récord obtenido por la polaca Kratochvilová y mucha gente que éste récord es imposible de batir por ninguna otra atleta sin tener que echar mano a sustancias anabolizantes por ejemplo, dado que el esfuerzo que tiene que sufrir el cuerpo en una carrera tan explosiva es enorme.

Con el equipo alemán de 4×400 metros
De hecho, es por esto que la corredora alemana siempre estuvo en boca de todos dado que muchos pensaron que era fruto de muchos años de laboratorio y que según un estudio, entre los años 70 y 80 se llevó a cabo un programa de dopaje iniciado por el propio estado de la República Democrática Alemana y donde el deporte femenino siempre contaba con la supremacía de las alemanas del este. ¿Posible?
Sea como fuese, Marita jamás admitió las acusaciones y poco tiempo después se retiró de las pistas de tartán y hoy en día sigue ligada al deporte pero de una manera totalmente diferente, regenta una tienda de artículos deportivos.
5
Febrero
2010

Hoy nos vamos al año 1982 a recordar un libro de Ken Follet titulado “El hombre de San Petersburgo”, una novela que nos remontará a principios del siglo XX donde Lord Walden, un aristócrata inglés casado con una mujer de la nobleza rusa, recibe un mensaje privado del propio rey de Inglaterra donde se le pide su colaboración para un asunto que requiere el tacto más delicado y se presupone que es de vital importancia para la Corona Británica.
La trama se va desarrollando en los albores del siglo XX justo antes de la Primera Guerra Mundial y también de la Revolución Rusa y uno de los fines de Inglaterra y de Rusia es el de establecer misteriosos y ocultos pactos de alianza y esta furtiva colaboración es llevada a cabo gracias al Príncipe Orlow, quien se encuentra en la capital británica para entrevistarse con el propio Winston Churchill.
Por diferentes razones, entre ellas la seguridad, este encuentro debía ser lo más secreto y confidencial posible, aunque teniendo tanto hermetismo un anarquista conoce la existencia de esta misteriosa reunión y planea asesinar a Orlow y trama un plan que no puede fallar y que acabará con la vida del noble ruso.

Una de las portadas originales del libro
Pero cuando está a punto de quitarle la vida se da cuenta de que quien acompaña al príncipe es la mujer que había amado con total locura en su juventud y con quien su propio padre no le había dejado casarse; esto hace que sus planes cambien y con ellos el curso de la trama.
Todo se va volviendo más enrevesado y misterioso y lo que en un principio iba a ser un asesinato, se convierte en la recuperación, en parte, de un amor que no pudo ser. Esta es la trama de un por aquel entonces ya reconocido escritor como es Ken Follet y aunque personalmente no me gusten demasiado sus trabajos actuales, reconozco que, quizá por nostalgia, me gusten mucho más los de nuestra época favorita.
¿A vosotros cual es el que más os gusta?
4
Febrero
2010

Comienzo esta segunda entrega sobre Marita Koch, quien se hizo con el oro en los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980 de una manera muy superior al resto de corredoras dejando un crono de 48:88, medio segundo por delante de la checa Jarmila Kratochvílová quien hizo 49:46. Además también ganó la medalla de plata en la prueba de relevos de 4×400, convirtiéndose en una verdadera maquina de pulverizar récords.
Pero ante el impresionante palmarés con el que cuenta esta corredora, Moscú 1980 fueron sus únicas olimpiadas porque el boicot de los países del Este, como ya os comenté en el post de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984, le impediría formar parte de este evento deportivo, donde sin duda alguna, hubiera ganado alguna otra medalla más.
Pero no pasaría demasiado tiempo hasta que volviese a ganar de nuevo alguna prueba importante desde el 80. En los Campeonatos de Europa de Atenas de 1982 volvió a ganar en los 400 metros, rebajando de nuevo el récord mundial por sexta vez y dejándolo en 48:16 e incluso ganó el oro en los relevos de 4×400.

En la prueba de los 100 metros en Helsinki 83
Un año después se llevarían a cabo los primeros Campeonatos del Mundo de Atletismo, en Helsinki, y Marita sorprendió a todo el mundo rechazando participar en su mejor prueba, los 400 metros y optó por los 100 y 200 metros. Y en un principio mucha gente cuestionó su decisión pero pronto se tragarían sus palabras al hacerse con plata en los 100 metros y el oro en los 200. Un verdadero fenómeno.
Incluso siguió ganando medallas, de oro, en los 4×100 y en los 4×400, convirtiéndose en la estrella de los campeonatos, pero con una nota negativa, la checa Jarmila Kratochvílová se hacía con el oro en los 400 metros y rebajaba el récord de Koch hasta dejarlo en 47:99.
Con esto finaliza la segunda entrega, en la siguiente conoceremos la última parte de la carrera de esta estupenda atleta muy cuestionada en los últimos años por ciertas acusaciones que conoceremos en el siguiente post dedicado a Marita Koch.
3
Febrero
2010

Regresamos al mundo del deporte con una de las mejores atletas de los años ochenta, Marita Koch, una corredora de la cual los aficionados al atletismo seguramente recordarán. Nació el 18 de febrero de 1957 en Wismar, Alemania, y su primera aparición en la élite mundial fue exactamente veinte años más tarde, donde batió los récords de 200 y 400 metros en pista cubierta, todo un hito.
El primer éxito a nivel continental llegaría en los Campeonatos de Europa Indoor celebrados en San Sebastián, donde se hizo con el oro en la prueba de los 400 metros lisos. En verano del mismo año tuvo la oportunidad de medirse a la polaca Irena Szewinska, plusmarquista mundial de los 400 metros, aunque ya estaba casi en el ocaso de su carrera, pero que aún así supo mantener el tipo y ganó a la meteórica Koch.

Marita Koch e Irena Szewinska
Marita continuó entrenando duramente y poco a poco se hizo un nombre en el difícil mundo de las atletas de por aquel entonces y decir su nombre en una prueba era tener una favorita para la misma. En 1978 batiría el récord mundial de los 200 metros con una marca de 22:06 y también su propio récord de los 400 metros en un registro de 49:19, diez centésimas menos que la polaca Szewinska.
Pero todo no acabó ahí, consiguió rebajar esa marca hasta los 49:03 en Potsdam y en los Campeonatos de Europa de Praga lo bajó más aún hasta los 48:94, haciéndose con el oro y convirtiéndose en la primera mujer en bajar de los 49 segundos e incluso ese mismo año se hizo con el oro de los relevos 4×400 con el equipo de la Alemania Oriental.
Koch era un auténtico tornado imparable y en 1979 se convirtió en la primera mujer en bajar de la barrera de los 22 segundos en la prueba de los 200 metros con 21:71. Además batiría su propio récord de los 400 metros en dos ocasiones y dejándolo en los 48:60, algo prácticamente inalcanzable para muchas de las atletas de la época.

Una imágen a la que nos tenía acostumbrados
Pero a todo gran atleta le tiene que llegar el sabor de la derrota, algo que ocurrió en la Copa del Mundo celebrada en Montreal en 1979 donde cayó ante una joven promesa llamada Evelyn Ashford, de quien hablaré más adelante.
De momento nosotros lo dejamos aquí y en los siguientes post continuaremos conociendo la progresión meteórica de esta atleta tan recordada y de algunas de sus gestas más importantes.
1
Febrero
2010

Hoy voy a hablar de un grupo quizá no demasiado conocido en el panorama musical español pero no por ello exentos de éxito en más países. Estoy hablando de Poison, una banda estadounidense de un estilo conocido como Glam Metal muy popular a finales de los ochenta y a principios de los noventa y que cuentan en su haber con más de 17 millones de discos vendidos tan solo en Estados Unidos, algo que no demasiados pueden conseguir.
Este grupo estaba marcado por un estilo verdaderamente estrafalario estéticamente así como en sus peinados. Fue algo diferente y por aquel entonces consiguieron captar muchos fans que se caracterizaban como ellos para ver sus conciertos o incluso para salir a la calle, ir al instituto, de marcha, etc.

Carátula de su primer disco “Look what the cat dragged in”
Los inicios de esta atípica formación se remontan al año 1983 en Harrisburg, una pequeña localidad de Pensilvania y todo comenzó con Rikki Rocket, batería del grupo y estilista de la hermana de Bret Michaels, el vocalista del grupo. Juntos consiguieron a Bobby Dall como bajista y posteriormente Matt Smith en la guitarra, pero poco después de que el grupo se mudase a California para buscar fortuna, Matt tuvo que volver a Harrisburg cuando nació su hijo y en su lugar llegaría C.C. DeVille como guitarra.
“Look what the cat dragged in”, su primer disco, se lanzó en 1986 e incluía tres éxitos de la banda como “Talk dirty to me”, “I want action” y “I won’t forget you”. Fue un éxito total con más de 2 millones de copias vendidas, lo que les catapultaba al estrellato como grupo revelación.
Look what the cat dragged in

El grupo con un toque menos Glam
En 1987 lanzaban un cover de Kiss “Rock and Roll all night”, tema usado en la banda sonora de la película “Less than zero”, algo que les reportó aún más fama y en 1988 Poison lanza su segundo disco “Open up and say… Ahh!” y llegaron a vender 8 millones de copias en todo el mundo gracias a temas como “Every rose has its thorn”, “Fallen angel” o el cover “Your mama don’t dance”.
Años después continuaron con altibajos, algunos problemas con la droga y todo lo que suele pasar con estos grupos que alcanzan la fama tan rápidamente, pero aunque haya pasado el tiempo, su último trabajo data de 2007 llamado “Poison’d” que incluía covers de grupos como The Romantics, Tom Petty y Alice Cooper entre otros.
¿Quien se acuerda de ellos?