Seguro que muchos de nuestros lectores en algún momento habrán echado la vista atrás y recordarían muchas de las cosas de nuestra década favorita y hoy voy a hablar algo de lo que muchos de los que éramos unos chavales recordamos, las tendencias de la época.

Modas que iban y venían, las bambas, las imitaciones de las conocidas gafas Ray-ban Wayfarer con patillas de colores fluorescentes, las carpetas forradas con fotografías, los cromos de fútbol o de lo que vamos a hablar en este post, los conocidos como “chinitos de la suerte”

Durante los años 80 fueron uno de los principales complementos para todo el mundo y se llevaban prácticamente en cualquier lado, como pulseras, en las libretas, en las gomas del pelo, colgando de las cremalleras y un sinfín de lugares más donde este pequeño trocito de madera podíamos ponerlo, pero fuese como fuese, todo el mundo tenía que tener uno.

Estos objetos eran pequeños chinitos con forma de calabaza que pendían de un hilo de color y según el color del chino y del hilo, este amuleto servía para uno u otro fin. ¿Os acordáis del anuncio de la tele? “¡¡Son los chinitos de la suerte, los auténticos chinitos de la suerte, toca madera, toca madera, toca madera ya!!”

Los conocidos chinitos de la suerte

Este artículo estaba inspirado en unos amuletos chinos que consisten en una especie de calabaza seca y hueca sobre la cual los chinos escriben ciertas palabras que supuestamente atraen a la buena suerte y ahuyentan a los malos espíritus. En Europa teníamos nuestra propia versión y como el chino no era un idioma demasiado extendido se optó por la utilización de colores.

Una leyenda de colores donde destacaba el color rojo para el amor, el amarillo para el dinero, el negro para el sexo, el rosa para la amistad, el azul para los estudios y el blanco para la salud. La verdad es que no conozco a nadie que haya tenido un chinito de estos y realmente le haya traído suerte, más bien lo contrario, pero este ha sido otro de tantos fenómenos efímeros que marcaron nuestra juventud en aquellos años.