El Libro de los Cuentos Perdidos (1983)

Entre 1983 y 1984 Christopher Tolkien, hijo de J.R. Tolkien, famoso escritor de literatura épica y fantasía, retomaba el trabajo no publicado dejado por su padre comenzado en 1916. Se trata de El Libro de los Cuentos Perdidos, nombre con el que se conocía a los dos primeros volúmenes de la serie de los doce libros de La Historia de la Tierra Media.

Es un completo compendio del inicio de la mitología de la Tierra Media y podría decirse que es el primer esbozo de los mitos y leyendas que con el paso de los años conformarían El Silmarilion una de las bases sobre las que se sustentan gran parte de los textos de El Señor de los Anillos.

Portada del primer ejemplar

La trama nos sitúa en un largo viaje que un marinero emprende a Tol Eresseä, una solitaria isla habitada únicamente por Elfos. Hay que destacar que en las primeras versiones de “Cuentos perdidos” Eresseä era conocido como Eriol aunque posteriormente se conocería como Ælfwine, en inglés de la Edad Media.

Una vez allí, el marinero conoce los cuentos perdidos de Elfinesse, de donde se sacarían las ideas sobre los Valar, elfos, enanos, Balrogs, orcos, los dos árboles de Valinor, Nargothrond, Gondolin, los Silmarili y la geografía y cosmología de lo que se conoce como Tierra Media.

Además este libro nos mostraba lo que fueron los primeros esbozos de lo que sería la base de la Tierra Media tal como la conocemos hoy en día y algo curioso eran las notas y comentarios transcritos por el propio hijo de Tolkien, lo que ayuda al lector a comprender más sobre este fantástico mundo.

Segundo ejemplar de El Libro de los Cuentos Perdidos

Algo de lo que muchos seguidores de esta clase de literatura odiaron fue que muchos de los nombres en el libro son muy parecidos o incluso idénticos a los que aparecen en versiones posteriores, aunque eso era algo característico de J.R. Tolkien, quien cambiaba los nombres frecuentemente, algo que desconcertaba totalmente a los lectores.

Y lo que acarreaba esto era que unas veces encontrábamos nombres usados para una cosa y con posterioridad serían usados para algo totalmente diferente. Pero fuese como fuese, El Libro de los Cuentos Perdidos es un referente que no puede faltar en las estanterías de los amantes de este género literario.

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