Space Invaders (1980)

Dejamos la música y nos vamos a por algo a lo que muchos, por no decir todos o casi todos, hemos jugado alguna vez a este clásico de los arcades de todos los salones de juegos, Space Invaders.

Este juego fue creado por los empleados de la conocidísima compañía nipona Taito, que comenzó su andadura allá por 1953, aunque tuvieron que pasar bastantes años para que comenzasen a producir sus primeros arcades para el ocio y entretenimiento del mundo.

Y no sería hasta 1978 cuando este juego vio la luz y dos años después se convirtió en un éxito planetario, y digo planetario porque no solo arrasó en Japón, sino que lo hizo prácticamente en todo el mundo. Su programador fue Toshihiro Nishikado y en un principio había pensado en un soldado en una trinchera que iría matando soldados enemigos a medida que se fueran acercando, pero la dirección de la empresa decidió que era demasiado violento.

Aspecto del juego que revolucionó los arcades a principios de los 80

Toshihiro no tardó mucho en modificarlo y dejó de lado su idea del soldado y creó a 55 alienígenas pixelados que iban descendiendo lentamente sobre nuestro planeta y una pequeña nave armada con un rayo láser para destruir a los invasores. Y a esto le sumó una desquiciante “música” (no pasaban de bip bip en diferentes notas) que iba aumentando de velocidad a medida que los alienígenas se acercaban a nuestra base, poniéndonos más nerviosos. Y a medida que avanzábamos pantallas (mentira, porque solo había una) los malditos marcianos iban cada vez más rápido y nuestras defensas se destruían con más facilidad.

Y con esta máquina llegaron los conocidos High-scores o récords, donde siempre luchábamos entre los de la pandilla para ver quien era el mejor salvando al planeta de la invasión marciana, algo que incentivaba más a los jugadores de aquella época para luchar por aparecer en los puestos altos del High-score.

Y sobre este juego llegaron a haber diferentes historias, cada cual más increíble e irrisoria, pero que en aquella época formaban parte del repertorio de dimes y diretes entre los más jóvenes. Una chica que robó 5000 dólares a sus padres para jugar en esta máquina o un chico que consiguió más de un millón de puntos tras jugar 38 horas seguidas (ja ja) cuando tenía 12 años

Pero eso ya son leyendas, leyendas que forman parte de nuestros queridos ochenta.

Si queréis volver a esa época y disfrutad de esta locura de juego pulsad aquí 

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