Sitcoms de los ochenta: Primos Lejanos

En ochenta pudimos ver muchísimas series de televisión, las cuales inspiraron a muchas de las que hay hoy en día. Una de ellas fue la que conocimos en España como Primos lejanos, entre los años 1986 y 1993. Una sitcom que seguro que recordaréis, sobre todo por sus protagonistas, cada cual más divertido.

Personajes de Primos lejanos

Antes de recordaros la trama, o presentarla para quienes no vieron la serie, vamos a conocer a los protagonistas. Comenzaremos por Balki Bartokomous, un pastor de ovejas originario de Mypos, una remota isla griega. Un buen día decide viajar para conocer mundo y se va a Chicago, a conocer a su primo Larry.

El choque cultural que se crea produce situaciones realmente hilarantes que iremos viendo prácticamente durante toda la serie. A ello había que sumarle sus conocidas frases. “Primo Lary”, “No seas e-ridículo” y todas aquellas bromas con un humor bastante blanco. Aquello gustó mucho a la gente y tuvo espectadores de todas las edades.

Balki tiene 25 años, aunque realmente su mentalidad es de un niño. Esto hace que siempre acabe metiéndose en todos los líos imaginables. Su primer trabajo es en una tienda de artículos de segunda mano, propiedad de su casero.

Larry Appleton era el primo, muy lejano, de Balki. Era una persona tremendamente perfeccionista, muy nerviosa y sobre todo, neurótica. Su vida cambiará por completo cuando llega su primo a casa. Además de su trabajo, se centrará en sacar a Balki de los líos en los que se mete.

El toque femenino lo ponían Jennifer Lyons y Mary Anne Spencer, dos azafatas que vivían en el piso superior. Con el tiempo se hicieron novias de los primos y comenzaron a aparecer desde la segunda temporada. El carácter de cada una es muy parecido al de sus novios, lo que hacía que se compenetrasen a la perfección.

¿De qué trataba Primos lejanos?

Aunque ya os lo he explicado por encima, hay que destacar que en cada episodio, Balki se mete en líos. Cada vez en uno más grande que el anterior. Larry se ocuparía de salvar a su primo, quien con su inocencia no sabía nunca en qué se estaba metiendo. Eran episodios cortos, cotidianos y cercanos, otra de las claves del éxito y con lo que muchas personas se identificaban.

Gracias a la inclusión de las novias en la segunda temporada, se evitó caer en la monotonía. Las chicas dieron mucho juego y la diversión aumentó el doble. Las tramas se hicieron más divertidas, Larry ascendió en el trabajo e incluso hubo boda simultánea. Ambos tuvieron hijos y acabaron compartiendo la casa entre los cuatro. La serie finalizaría con unos buenos ratios de audiencia y 150 capítulos.

Una curiosidad sobre la serie es que sirvió como germen para crear un spin off que todos conocemos. ¿Os acordáis de Cosas de casa? Harriette Winslow fue la chica del ascensor del edificio en el que trabajaba Larry. A ella pudimos verla con su familia junto a Steve Urkel, Waldo Faldo y todos aquellos personajes en aquella divertida serie.

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2 Responses

  1. Pepe dice:

    No es “Barkotomus”, sino “Bartokomus”.

  2. Ochento dice:

    Cierto, gracias Pepe, corregido 🙂

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