Mad Max (1980)

Nos montamos en nuestra máquina del tiempo particular y nos vamos hasta 1980, año de estreno internacional de una de las películas que dieron fama un joven Mel Gibson de apenas 21 años en la gran pantalla adoptando un rol de guerrero que haría cualquier cosa por sobrevivir y evitar perder la vida en ello. Hoy recordamos la película “Mad Max. Salvajes de la autopista”.

Esta película de corte violento se llevó a cabo con muy bajo presupuesto, apenas 350.000 dólares, pero que con pocos medios, mucha imaginación y ganas de hacer bien las cosas, se convirtió en un producto que recaudó nada más y nada menos que 100 millones de dólares en todo el mundo, permitiendo así otras dos secuelas con un gran éxito.

Pero no solo fue el trampolín de Mel Gibson, sino también de su director George Miller, quienes también contarían con la inestimable colaboración del estupendo guitarrista de Queen, Brian May, como compositor de su banda sonora. Ganaron tres galardones en los Australian Film Institute, con mejor banda sonora, montaje y sonido.

Uno de los carteles oficiales de la película

Cabe destacar que esta película estuvo prohibida en países como Suecia y Francia entre otros países y la voz de Mel Gibson tuvo que ser doblada para evitar que los americanos no le entendiesen con su fuerte y característico acento australiano. Entre otras curiosidades destaca que la camioneta que aparece al inicio de la película, que acaba totalmente destrozada, es la del director, que decidió sacrificarla para ahorrar gastos de producción.

También se destaca que en una de las escenas más violentas del metraje, uno de los especialistas encargados de la conducción de un coche falleció en esa toma, que posteriormente sería incluida en el metraje final de la película, lo que se podría como considerar una escena “demasiado real”.

¿Pero de qué trataba Mad Max? En un mundo ya casi post-apocalíptico Max Rockatansky (Mel Ginson) es uno de los mejores policías de su división. Cuando un compañero de la unidad es asesinado por un personaje conocido como Knightrider, dos policías van en su busca y captura; ante la imposibilidad de darle caza, Max se une a la persecución y en ésta, tanto Knightrider y otro compañero pierden la vida.

Mel Gibson, protagonista de este film con 21 años

Tiempo después, otro personaje apodado Toecutter (cortauñas) decide montar una banda para perseguir a los policías que hicieron que su compañero perdiese la vida. Aquí comienza una lucha entre el bien y el mal, ambos con medios muy poco ortodoxos que se alejan de la legalidad, sobre todo los de Max Rockatansky, quien se montará en su Interceptor y dará rienda suelta a su sed de venganza intentando acabar con todos los malos malísimos de la película, siempre con un telón de fondo como ciudades desiertas, suciedad y lo que podría ser un entorno tras varios años de una guerra mundial.

Una de las películas más recordadas de los ochenta que si bien a día de hoy no es una gran producción ni posee lo que se puede decir unos buenos efectos especiales, para los amantes del cine de acción y de la violencia por doquier (sin contar las películas modernas de Tarantino) es una película merecedora de estar entre su filmoteca. Y tú… ¿la recuerdas?

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