Los muñecos de Star Wars en los ochenta

En 1977 se estrenaba en todo el mundo una de las sagas que más ingresos, fans y merchandising ha producido desde entonces, “Star Wars” o “La guerra de las galaxias” ¿Quién no ha oído hablar de esta producción? Me temo que nadie se escapa de haber visto aunque sea un ratito de cualquiera de sus películas.

Y como todo caso de éxito, sobre todo como ocurre en el cine aunque ahora ya no tanto como antaño, siempre aparecía una línea de merchandising y diferentes productos relacionados con la película y Star Wars no podía ser menos.

Además de Darth Vader, Luke y Boba Feet eran de los más buscados

El mismo año del estreno de la primera película (que en realidad era la cuarta parte) se lanzaba al mercado una vasta serie de pequeño muñecos con infinidad de accesorios para que los más pequeños, y los no tanto, pudiesen recrear las batallas y aventuras del ejército rebelde o las tropas imperiales.

La importante juguetera Kenner asumiría la misión de llevar a todos los niños del mundo las figuras de la película, un producto que todo el mundo deseaba. Eran pequeñas figuras de plástico de unos 10 centímetros de altura aunque las hubo hasta de 30, hoy en día verdaderas piezas de coleccionista.

Y con los personajes, inevitablemente llegarían los vehículos, desde el Sandspeeder o esquife de arena hasta naves más grandes como el X-Wing o el anhelado (y carísimo) Halcón Milenario o el gran AT-AT donde podíamos guardar un montón de muñecos de las tropas de asalto esperando para atacar a los rebeldes en muchas de nuestras imaginarias batallas.

El impresionante Halcón Milenario

Recuerdo la publicidad de los diferentes centros comerciales donde siempre era muy común encontrarnos con algunas de estas figuras, a un precio relativamente asequible, entre 600 y 800 pesetas y ya las naves que podían llegar a costar 8500 pesetas, algo que en mi caso (y en mi casa) no pudo ser y siempre me quedé con la espinita de no haber tenido aquella nave fantástica que seguramente me hubiera proporcionado horas y horas de diversión y ser la envidia de los chicos de mi barrio.

Fuese como fuese, también tuve mi pequeña colección de muñecos, sacrificando mi paga y las consiguientes chucherías que me podría comprar y metiéndola en una hucha para llegar a tener el precio justo para irme corriendo a la juguetería para hacerme con Luke, Han Solo, Chewbacca, Darth Vader, Yoda, Obi Wan Kenobi o cualquier otro personaje.

¡Cuanto echo de menos aquellos años!

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