La magia de la antena parabólica

Recuerdo cuando en los años ochenta solamente teníamos los canales nacionales en la televisión. TVE 1 y TVE 2, no había más, al menos en mi caso. Un día mi hermano llegó a casa con lo que podría ser uno de los antepasados del decodificador Iris 9700. Desde aquella, nuestra forma de ver la televisión fue completamente diferente.

Tenía una antena parabólica que iba orientando en diferentes posiciones y que nos permitía ver canales de otros países. Estaba conectada a una caja negra que a su vez se conectaba a la entrada de la televisión.

Con una antena parabólica podías ver infinidad de canales

Con tan solo orientar la antena hacia la posición de determinado satélite, se podían recibir más o menos canales. Era algo como de ciencia ficción, pero que nos encantaba. Pudimos ver infinidad de vídeos musicales y muchos eventos deportivos.

La calidad de video de aquellos años no era precisamente la mejor, pero no nos importaba. No conocíamos otra que la que nos ofrecían las televisiones nacionales y nos parecía increíble. Y lo mejor de todo fue cuando conseguimos conectarlo todo al vídeo VHS mediante un euroconector.

Nos dedicamos a grabar decenas de cintas de vídeos musicales que después disfrutábamos una y otra vez. Los amigos nos pedían que les grabásemos nuevos vídeos, por la curiosidad de ver algo diferente a lo normal.

Todo aquello ha quedado muy atrás y desde la llegada de Internet se abrió un amplio abanico de opciones. Hoy en día podemos ver muchos canales en streaming o comprar decodificador y disfrutarlos con la máxima calidad.

Con los dispositivos que hay actualmente en decodificación y los satélites, tenemos a nuestro alcance miles de canales. Podemos visionarlos en Full HD, grabar el contenido en un disco duro, programar el dispositivo, hacer listas de favoritos, etc.

Infinidad de opciones que no tienen mucho que ver con aquella vieja parabólica y el decodificador de aquellos años. Fue un momento de muchos recuerdos y que seguro que no sería el único. Había edificios que tenían una antena parabólica comunitaria aunque no todo el mundo tenía una propia. Quizá por eso lo recuerdo como algo tan especial.

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