Karpov Vs. Kasparov (1984) – 1ª parte

El mundo del deporte siempre ha tenido momentos trágicos, gloriosos y gestas realmente impresionantes como la que se dio cita el 10 de septiembre de 1984 en Moscú, donde se verían las caras los grandes maestros del ajedrez Anatoli Karpov y Gary Kasparov, dos de las figuras más representativas del ajedrez a nivel mundial. Ambos jugadores tenían tantos seguidores como detractores y el nivel de juego de cada uno era realmente sublime, algo que convertía a este enfrentamiento en un verdadero duelo de titanes.

Tras haberse jugado nueve partidas, Karpov ganaba 4 a 0 (quiero recordar que en esta clase de campeonatos, el primero que haga 6 puntos seguidos sería proclamado ganador) y todo parecía ir como la seda, pero Kasparov lejos de amedrentarse comenzó a desarrollar su terrible y arrasador juego y comenzó a ganar varias partidas hasta llegar a la número 27, donde Karpov tenía el triunfo en sus manos con un marcador de 5 a 0.

Anatoli Karpov

Pero quizá por la presión sufrida, tuvo un pequeño fallo en la jugada 28 y movió Dd3 en lugar de Dc4 en lo que en argot se conoce como un movimiento pasivo, algo que hizo que Kasparov pudiese realizar un fuerte contrajuego y logró empatar la partida.

En la número 31, seguramente debido a la gran presión mental a la que están sujetos los grandes maestros, Karpov se derrumbó psicológicamente, algo que aprovecho Kasparov para hacerse con su primera victoria en la partida 32. Posteriormente siguieron 14 tablas consecutivas. Ya había comenzado el año 1985 y aquello parecía no tener fin.

Gary Kasparov

Cada día los jugadores estaban más y más cansados, tanto física como mentalmente y esto tarde o temprano haría mella en ambos, pero el orgullo de cada uno les impedía frenar aquel ritmo de juego, sometiendo a su mente a un gran esfuerzo. Pero aún con esta situación presente, ambos jugadores continuaron sus partidas con un aplomo nunca visto hasta ahora.

En la siguiente entrega veremos cómo se desarrollo la partida y cómo se finalizó la misma, de una manera un tanto irregular, entre estos dos personajes tan conocidos de los años ochenta.

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