Juegos de calle (II)

Continuamos recordando aquellos juegos de calle que tanto nos entretuvieron durante horas y horas en nuestra juventud. En el anterior post nos quedamos pendientes de conocer cómo se jugaban a estos juegos de chapas; era sencillo, con las chapas de las bebidas, las que menos dobladas estuviesen.

Éstas irían rellenas con plastilina y pegada encima (por presión) la fotografía de nuestro ciclista preferido, que previamente habríamos recortado de los cromos que habíamos comprado en el quiosco. Se echaba a suertes y se comenzaba a dar pequeños empujones evitando salir de la carretera, de lo contrario volverías al lugar anterior y así el primero que llegase a meta ganaba.

Las carreras eran realmente emocionantes

Después había otra modalidad con más aliciente, la liga de fútbol de mi barrio y no era otra cosa que pintar con tiza un campo de fútbol y hacer con los jugadores lo mismo que con los ciclistas, buscar chapa, poner plastilina y después la foto de los jugadores, aunque durante aquella época, los publicistas se dieron cuenta de esta moda y ya comenzaron a incluir pequeñas fotos plastificadas dentro de las chapas pero éstas tenían muy poco peso y no eran especialmente buenas para jugar, lo mejor eran las que pesaban más.

Esto era muy divertido dado que de esta forma intercambiándonos los cromos hasta que teníamos nuestro propio equipo. Obviamente todos querían el Real Madrid, Barcelona, Real Sociedad (por aquella era uno de los grandes también) o alguno de los equipos potentes. Yo recuerdo que me tocó el Hércules y era el único equipo restante, así que me tuve que conformar con una localidad que queda a cientos de kilómetros de mi ciudad, pero no me importaba, solo quería pasarlo bien.

El truco de este juego residía en la fuerza con la que se le daba a la chapa

Se distribuían las 11 chapas en cada mitad del campo y el balón era un pequeño dado, era un juego por turnos y ganaba el que más goles marcase en un tiempo de 20 minutos aproximadamente. Era realmente emocionante.

Seguro que todos vosotros, al igual que yo, recordáis este u otros juegos que teníamos en nuestros añorados ochenta y que nos hicieron vivir intensas tardes con prácticamente nada, solo con amigos y un poco de imaginación.

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