José Manuel Abascal

Continuo con el deporte y hoy vamos a recordar a una de las leyendas del atletismo español en la disciplina de los 1.500 metros. Una leyenda que en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984, se codeó con dos de los grandes de esta modalidad, Sebastian Coe y Steve Cram, de quienes recibió halagos y felicitaciones. Estoy hablando del cántabro José Manuel Abascal.

El 11 de agosto de 1984 convirtió en una fecha importante en la historia del deporte español cuando José Manuel Abascal cruzaba la meta en tercera posición llevándose la medalla de bronce en los 1.500 metros y consiguiendo un hito para el atletismo nacional.

En 1983 junto a estrellas como Steve Cram o Said Aouita entre otros

Aquel logro y su “duelo” personal con otro de los grandes atletas españoles de aquellos tiempos, José Luís González, fundaron lo que sería una auténtica dinastía de corredores en esta distancia que tantos éxitos ha dado al atletismo español como Fermín Cacho, Reyes Estévez o Higuero entre muchos otros.

Aunque a Abascal le faltaba algo para ser un gran corredor, algo que de lo que carecía y que tenía que aprovecharse de otras cualidades para equilibrar sus carreras, no tenía una gran velocidad punta en la recta final. Pero esto lo suplía con su gran aguante físico que le aportaba una velocidad constante.

Además tuvo que diseñar una estrategia para la final de los 1.500 en Los Ángeles 84, dado que en ella había corredores importantísimos como Sebastian Coe, Steve Cram y Ovett entre otros, aunque éste último se retiró, facilitándole más las cosas a Abascal. Pues así fue, los únicos que pudieron seguir su endiablado ritmo fueron Coe y Cram, quienes llegaron a la meta primero y segundo respectivamente.

En la final de Los Ángeles 84 tras Coe (derecha) y Cram (izquierda)

Entre los éxitos más importantes del palmarés del cántabro destacan dos platas en los Europeos de pista cubierta en 1982 y 1983, bronce en los Europeos al aire libre en 1982, bronce en los Juegos del Mediterráneo en 1983, oro en el mismo año participando en los campeonatos Iberoamericanos y plata en los Mundiales de pista cubierta de 1987, además de la conocida medalla olímpica de Los Ángeles 84.

Logros que convirtieron a José Manuel Abascal en uno de los abanderados de los 1.500 de España por todo el mundo y que le abrió las puertas para permanecer en la élite de los deportistas españoles.

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