Adiós a Alexander Sizonenko

Seguro que muchos de vosotros recordáis aquella moda que había en los ochenta de referirse a alguien muy alto con el nombre de Tkachenko, aquel enorme jugador de 2,20 metros de altura que militaba en las filas del CSKA de Moscú y también en la selección soviética durante mucho tiempo y también durante la primera mitad de los ochenta.

Hay que decir que a pesar de ser verdaderamente enorme, Tachenko no fue el más alto en el baloncesto europeo sino Alexander Sizonenko, jugador ucraniano de 2,37m que militó en el Spartak de San Petersburgo entre las temporadas 76-78 y 79-86. Es de el de quien vamos a acordarnos hoy dado que nos dejaba el pasado jueves 5 de enero a la edad de 52 años debido a problemas severos en sus articulaciones ocasionados por la acromegalia.

No es el único caso de acromegalia en un personaje conocido, si sois seguidores de la saga Bond desde sus inicios seguro que recordaréis a Tiburón, uno de los grandes enemigos de Bond en sus películas, un papel interpretado por Richard Kiel, quien más que nada malvive hoy en día, pero bueno vamos con Sizonenko que si no me enrollo.

Una de las últimas imágenes de Sizonenko

La acromegalia que sufría este jugador de baloncesto hacía que en ningún momento dejase de crecer dado que su cuerpo generaba hormonas del crecimiento sin control alguno. A pesar de no llegar a los 30 años cuando se retiró del baloncesto élite, pudo hacerlo siendo internacional en la selección de la U.R.S.S y posteriormente probó suerte en el baloncesto en silla de ruedas y también en el mundo del cine junto al actor Chris Greener.

Aunque no son datos 100% seguros, se considera a Sizonenko uno de los jugadores de baloncesto más alto de toda la historia y entró en el Libro de los Guinness con una altura oficial de 2,39 y un 62 de pie, quien destacaba entre otros enormes jugadores como Suleiman Ali Nashnush, con 2,45m y Kosen Sultan con 2,42m. Hoy sí que podemos decir que se nos ha ido uno de los grandes, perdón, el más grande de todos los baloncestistas de la historia. Descansa en paz Alexander.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *