30 septiembre 2010

Fred (1984)

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En 1984 la compañía Indescomp publicaba un divertido juego titulado “Fred” que salió para diferentes versiones como Spectrum, Commodore y Amstrad, aunque en esta última se llamó de otra manera “Roland on the ropes” en sus lanzamientos internacionales a excepción de España, donde se respetó su título original.

Fue programado por Fernando Rada, Camilo Cela, Carlos Granados y Paco Menéndez, donde éste último programaría una verdadera joya de los videojuegos que ya recordamos aquí: La abadía del crimen.

En este juego encarnábamos a Fred, un intrépido arqueólogo que se desplaza hasta la pirámide de Tootiecarmoon para buscar tesoros y vivir diferentes aventuras, pero como en todo buen juego de este género no encontraríamos las cosas fáciles, sino todo lo contrario.

Imagen de la versión del Amstrad

En nuestra ruta tendremos que esquivar gotas de ácido, arañas, vampiros, momias y un sinfín de cosas que no os gustaría encontrar en ningún lugar. Para defendernos de sus ataques contaremos con una pistola y contra otros tendremos que hacer gala de nuestra agilidad saltándoles o esquivándoles porque con nuestra arma no podremos hacerles nada.

Para aumentar la dificultad hay que decir que las balas no son infinitas y que se nos acabarán en el momento menos esperado, así que hay que ser precavido y asegurarse de que no nos quedamos sin munición en los momentos más importantes del juego aunque esporádicamente podremos encontrar cargadores dentro del laberinto de la pirámide.

Lo mismo ocurre cuando algun monstruo nos ataca, nos quitará energía pero podremos reponerla encontrando los viales de vida que hay escondidos por el entramado de pasadizos con los que cuenta la pirámide. ¿Podrás hacerte rico encontrando la fortuna o encontrarás la muerte en este lugar?

29 septiembre 2010

Los pájaros de Bangkok (1983)

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Hoy nos vamos al año 1983 a recordar una novela de un persona que durante aquellos años estaba muy de moda, Pepe Carvalho. Se titulaba “Los pájaros de Bangkok”, era una novela de Manuel Vázquez Montalbán que fue publicada en España por la Editorial Planeta.

En esta publicación nos encontramos con tres historias paralelas, dos de ellas ubicadas en la ciudad de Barcelona y la tercera en Tailandia, donde el protagonista, Pepe Carvalho, emprende un exótico viaje en un tiempo en que la aventura es casi imposible, según palabras del propio autor.

Carvalho, tras haber resuelto un desfalco en una pequeña empresa textil, decide investigar por su propia cuenta la misteriosa muerte de una mujer. Se embarca en lo que los medios de comunicación han bautizado como “El asesinato de la botella de champán”. Esto le lleva a interrogar a muchos de los conocidos de la víctima, cuya imagen le obsesiona apartándole de la realidad.

Dos de las portadas de esta novela

Aunque intuye quien puede ser, pero sin lograr que ninguno de los amigos que había en el entorno de la víctima le contrate, intenta dejar de lado este asunto y dedicarse a otras labores, pero recibe la llamada del hijo de una vieja amiga llamada Teresa, la cual ha desaparecido sin explicación en un viaje a Tailandia.

Aunque en principio es reacio a las peticiones de la familia para intentar resolver la desaparición, finalmente Carvalho accede y emprende su viaje hasta Tailandia, lugar donde conocerá la cara más sórdida y bizarra de la ciudad de Bangkok.

Aquí es donde comienzan sus pasos tras las pistas de su amiga Teresa y su amante Archit, quien es perseguido por las mafias locales que intentan capturarle por ser sospechoso del asesinato de un importante líder mafioso de la ciudad.

Con la experiencia en su campo, Carvalho se movería como pez en el agua, aunque para resolver el caso tendrá que volver a Barcelona, lugar donde inició su andadura

28 septiembre 2010

Opel Kadett (1984)

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Aunque el coche del que voy a hablar tiene una larga historia que se remonta hasta 1936, no voy a ir tan lejos en el tiempo sino que, como siempre, me voy a quedar en los ochenta, exactamente en 1984, para recordar uno de los bombazos que había en las carreteras por aquel entonces, el Opel Kadett.

Lo que destacaba de este modelo frente a su sucesor, el Kadett D, era su aerodinámica y sobre todo la gran gama de carrocerías y modelos con los que contaba, como por ejemplo el 3 y 5 puertas, el caravan, el sedán o el cabrio con techo abatible que fue diseñado por el la genial compañía Bertone allá por 1987.

Pero el peso pesado de esta generación “E” del Kadett era el GSI con motorización 2.0 lanzado en 1988 y al que se le añadió una culata multiválvula que daba al GSI 16 válvulas una nada despreciable potencia de 156 caballos.

Aspecto de un Opel Kadett GSI bastante bien cuidado

El GSI era “lo más” y era una verdadera delicia verlo a toda velocidad por las avenidas de nuestra ciudad con aquel sonido tan característico que tenía. Además se distinguía de las demás motorizaciones, además de por el ruido, en sus faros, intermitentes, defensas e incluso en su alerón.

En ocasiones llevaban faros antiniebla delanteros y todos tenían 3 puertas, incluido el cabrio, a excepción del GSI de 16 válvulas que tuvo su versión de 5 puertas. Contaba con suspensión delantera de tipo MacPherson y la trasera era semi-rígida compuesta por dos brazos oscilantes y en cuanto a sus frenos tenía doble circuito en diagonal con servofreno y frenos de disco delante y de tambor atrás, aunque para la versión GSI eran de disco en las cuatro ruedas.

Fue tan famoso que sirvió como base para el Chevrolet Kadett/Ipanema, el Vauxhall Astra Mk.2/Belmont o el Daewoo Le Mans/Cielo/Nexia. Vio el fin de sus días allá por 1991 cuando fue sustituido por su evolución, el Opel Astra.

27 septiembre 2010

Cafetera eléctrica Magefesa (1981)

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Recordando productos viejos que tenemos en casa hoy recordé algo que aún funciona y aunque parezca raro, seguimos usando. Se trata de una cafetera eléctrica de la marca Magefesa y quiero haceros partícipes de este producto que sigue haciendo tan buen café como el primer día, eso sí, todo lo bueno que puede hacerlo una cafetera eléctrica.

Su slogan era “El mismo filtro para siempre” y llegó a publicitarse bastante en diferentes medios escritos, de los cuales he rescatado su texto íntegro para que veáis cómo era este producto y la publicidad allá por 1981.

La cafetera eléctrica Magefesa te ahorra poner un filtro de papel cada vez que haces café, ya que lleva un filtro “permanente”, de fácil limpieza, que dura tanto como la propia cafetera. Así no tendrás que preocuparte de comprar filtros de papel ni preocuparte porque te falten”.

La estupenda cafetera eléctrica Magefesa

Te será más cómodo hacer café. No sólo por ahorrarte poner un filtro cada vez. También por el descanso que supone hacer café con todo su aroma y sabor, en una cafetera así. Echar agua, poner café en el filtro, enchufar… y a volver cuando quieras. Al acabar, la cafetera se para automáticamente… y mantiene el café a punto, como recién hecho, hasta que quieras tomarlo”.

Sirviéndolo directamente. La jarra de la cafetera va provista de tapa que ayuda a mantener el café caliente hasta que se vierte en las tazas. Directamente desde la propia jarra. Ahorrándote así una pieza de servicio”.

Hay cafeteras eléctricas Magefesa en capacidades desde 12 a 24 tazas. Todas con filtro… para siempre”.

Ahí queda eso y si que os puedo confirmar que eso del filtro para siempre no es un slogan para vender sino que yo mismo he podido comprobar que jamás ha tenido una sola avería en 29 años que tiene de vida, algo increíble para los productos de hoy en día.

26 septiembre 2010

Miniaturas de coches de los ochenta

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Tal como lleva ocurriendo desde hace muchos años, durante el mes de septiembre siempre aparecen infinidad de diferentes colecciones que durante el resto del año podremos ir acumulando, muchas de ellas totalmente anodinas y otras muy interesantes como la que hace poco ha salido en una nueva edición y que creo que es merecedora de una entrada aquí en nostalgia80.com

Podremos coleccionar muchas de las miniaturas de los mejores coches de los años ochenta y donde reviviremos una estupenda década conociendo con detalle los modelos que marcaron una época y las marcas más emblemáticas.

En los ochenta conocimos modelos que hoy en día están totalmente obsoletos pero que guardan un encanto muy especial, un primer gran viaje, un ligue, un premio… principalmente son buenos recuerdos. En aquellos momentos una palabra tan sencilla como “cambio” ganó una importancia y magnitud como jamás antes se había visto en nuestro país.

Y con ese cambio se fueron olvidando aquellos coches de los 60 y 70 para ir dejando paso a los nuevos modelos que iban llegando, lo que daba un aire de modernidad a nuestras carreteras, las cuales comenzaban a ver coches como el Seat Ibiza, Ford Escort, Renault 7, Volkswagen Golf, etc.

Muchos de ellos podemos seguir viéndolos en la actualidad por cualquier calle de cualquier ciudad y todos estos han quedado estupendamente inmortalizados en pequeñas miniaturas a una escala 1/43 que irán formando nuestra colección de coches de los ochenta.

24 septiembre 2010

Yo, el Vaquilla (1985)

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El cine de los años ochenta en vivió en España un verdadero boom de películas de temática callejera y hoy vamos a trasladarnos hasta 1985 donde el director José Antonio de la Loma nos contaba la vida de Juan José Moreno Cuenca, más conocido como “El Vaquilla”, una película inspirada en la vida real del popular pillo español.

Uno de los alicientes de la película, y algo que daba un toque muy especial a esta clase de películas como esta, era la banda sonora, que fue realizada por Los Chichos, un grupo gitano que también estaba muy en auge allá por los ochenta.

Pero este metraje tuvo bastante polémica porque el director mostraba a “El Vaquilla” como una pobre persona que por causas de la vida se ve inmerso en el mundo de la delincuencia sin comerlo ni beberlo aunque él, al menos en la ficción de esta película, era generoso, buena persona y altruista entre muchos otros calificativos.

Una de las escenas más famosas de la película

Todo comienza desde la cárcel Ocaña 1 en Toledo allá por 1985 donde Juan José Moreno Cuenca nos contaba sus vivencias y va narrando en primera persona toda su vida, desde que era un niño y estudiaba estupendamente hasta que su madre ingresa en prisión y él, muy joven, tiene que buscarse la vida para sobrevivir.

Después, cuando ya se hizo mayor y ya tenía bastantes delitos a su espalda, nos contaba cuando realizaba diferentes golpes junto a familiares y su banda, donde vemos diferentes escenas de persecuciones en los conocidos Seat 124.

Y poco a poco iríamos conociendo más sobre la vida de este delincuente que marcó una época y que enriqueció el acervo callejero de nuestro país con otros tantos delincuentes que se hicieron más famosos gracias a las diferentes películas que se rodaron sobre ellos.

23 septiembre 2010

El Golpe (1983)

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Para muchos, el juego que vamos a recordar hoy es a día de hoy uno de los productos más nefastos que haya sido concebido por un desarrollador. Se titula “El Golpe” y no tiene nada que ver con aquella fantástica película de Paul Newman, Robert Redford y Robert Shaw, sino que es un arcade, si puede llamarse así, donde tendremos que jugar con algo nunca visto hasta nuestros días, a un Pac-Man con bigote y con tricornio como un guardia civil.

Para tener éxito en este juego de Spectrum debíamos completar diferentes misiones y finalizar con un Golpe de Estado y los famosos fantasmas del juego que tanto nos entretuvo, en este título van armados con metralletas y lucharán por impedir que podamos llegar a tener éxito.

Era un juego programado en Basic, algo no muy común y que tenía un precio de unas 1.800 pesetas, muy caro para 1983 y sobre todo cuando ejecutabas el juego y te dabas cuenta que era verdaderamente malo. Vale, sé que los gráficos por aquel entonces no eran nada del otro mundo, pero los de este título eran horribles.

Este era el aspecto del juego. Terrible ¿no?

Además de la calidad gráfica, el juego tenía unos requisitos especiales, no de máquina sino de jugabilidad, donde sólo podíamos jugar con las letras mayúsculas. Incluso era extremadamente lento, lo que restaba más puntos a este juego que para rizar el rizo cuando los personajes se movían, los sprites eran visibles, algo que no veríamos jamás en juegos un poco más tardíos.

Debíamos ir pasando diferentes fases como la de infiltrarnos en el Congreso, donde tendríamos que esquivar a policías para llegar a la etapa donde teníamos que atrapar a un diputado y el juego se acababa en una tercera fase donde teníamos que tomar tres llaves y abrir un candado como objetivo principal.

Aburrido, malo y caro, también había cosas así en los ochenta.

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