22 julio 2010

Sed de sangre (1981)

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El verano para muchos es sinónimo de tiempo libre y una de las mejores opciones para pasar esas horas de asueto es una buena o al menos entretenida lectura. Hoy nos vamos a recordar una novela que aunque su fecha de publicación fue en 1981 no llegó hasta España hasta 1999.

Se titula “Sed de Sangre”, es una novela de terror y fue escrita por Robert R. McCammon, persona tan obsesivamente crítica que no aceptó que se volviera a editar tras su primera edición, aunque con el paso de los años fue más flexible y al menos en España pudimos contar con este libro “tan solo” 18 años después.

Esta novela nos cuenta la vida de André, un pequeño niño húngaro que asustado, escapa con su madre de algo que no entiende pero que le da un miedo capaz de helarle la sangre y de lo que quieren escapar a toda costa y así poder olvidarse de esa pesadilla que les ha estado atormentando durante mucho tiempo.

Portada de la edición española de Sed de dangre

Finalmente llegan a Estados Unidos y con el paso del tiempo el pequeño André se ha convertido en Andy Palatazin, un joven agente de la Policía de Los Ángeles y que desgraciadamente revive las pesadillas de su niñez en sueños donde ve a su madre avisándole de que algo muy malo está a punto de ocurrir.

Los monstruos que asesinaron a su padre e hicieron que ella y él escapasen a Estados Unidos han vuelto y están buscándole. Pero en los sueños Andy recibe más mensajes de su madre, la cual le advierte que aquellos monstruos son vampiros y tienen la intención de acabar con él en un solo movimiento y para ello está yendo hasta Los Ángeles una horda de vampiros comandada por el Príncipe de las Tinieblas.

Además en la novela veremos cómo son los planes del ataque de los vampiros, los cuales no sólo se conformarán con matar al joven policía sino que en el trasfondo de esta operación se encuentra la invasión de la ciudad y su posterior conversión en una necrópolis y poco a poco extenderse por todo el mundo.

¿Qué podrá hacer Andy ante esta situación?

21 julio 2010

Y sin embargo, te quiero (1983-1984)

Seguimos en el mundo de la televisión y hoy vamos a recordar otra producción de Televisión Española que llevaba por título “Y sin embargo, te quiero”, espacio que rellenaba el hueco dejado por programas como 625 líneas y otros parecidos que se emitían por aquel entonces en la única cadena de televisión en España por el momento.

En este programa se hacía un avance de todos los programas y diferentes series de televisión que se emitirían durante la siguiente semana a la emisión de Y sin embargo, te quiero. Programa que estaba presentado por Ignacio Salas y Guillermo Summers a los que se sumó una joven Pastora Vega en la primera temporada entre 1983 y 1984, siendo ésta su primera experiencia en televisión.

Ya en la segunda temporada Pastora fue sustituida no por otra chica sino por dos, la actriz Carme Elías y por Silvia Marsó, la popular chica que había sido azafata en el famoso concurso, también de RTVE “Un, dos, tres” aunque solo estuvo unas semanas en el programa y desconozco por qué abandonó el barco tan pronto.

Los presentadores del programa en su primera temporada

El programa tuvo bastante éxito aunque tuviera la misma fórmula que los espacios predecesores pero el éxito se debió a que la cadena de televisión había experimentado una completa remodelación de la parrilla tras el nombramiento de José María Calviño como presidente de RTVE.

Con esta nueva apuesta, se incluyeron diferentes pinceladas de humor, ironía y parodias sobre la situación actual, algo que cuajó entre los televidentes y que permitió que este programa continuase en antena otro año más, pero ya en 1984, justo antes de la mitad de la década, la televisión comenzaba a cambiar rápidamente, así como los gustos de la gente, y este programa pasó a formar parte ineludiblemente del extenso archivo de Televisión Española.

¿Lo recordáis?

20 julio 2010

Vivir cada día (1978-1988)

El mundo del cine es verdaderamente apasionante pero como decía mi abuelo… “lo poco agrada y lo mucho enfada” así que hoy cambio de tercio y nos vamos con la hermana pequeña de la gran pantalla, la televisión y vamos a recordar un programa cuya fórmula está siendo tremendamente utilizada en la televisión con un gran éxito, pero el formato tiene ya 30 años nada menos…

Os preguntaréis de qué estoy hablando, pues de un programa emitido en Televisión Española entre los años 1978 y 1988 titulado “Vivir cada día”. Estaba dirigido por el periodista José Luís Rodríguez Puértolas y tuvo un gran éxito en la televisión como demuestra su década en antena, algo de lo que no pueden presumir muchos de los programas de televisión, ni de antes ni de ahora.

Este programa dio a conocer la fórmula que programas de la televisión española como “Callejeros” o “Vidas Anónimas” están usando con gran éxito y dentro del corte del docudrama en “Vivir cada día” veíamos cómo era el día a día de personas totalmente anónimas, algo que acercaba más este programa a los espectadores dado que éstos se sentían identificados.

José Luís Rodríguez Puértolas, director del programa

Policías, mineros, taxistas, amas de casa o los habitantes de aldeas con población mínima y de edad avanzada aparecieron en los programas que fueron emitiéndose, al menos hasta el año 1983 donde el programa vivió un cambio que favoreció la continuidad tras tres años explotando el mismo formato.

De esta forma, las personas que anteriormente habían aparecido en las primeras temporadas fueron desapareciendo para dejar paso a un único personaje donde se conocía su vida diaria y donde gracias a las cámaras podíamos ver como es la rutina de la gente, algo que podemos ver también, además de en los programas anteriormente mencionados, en otros como pueden ser “Mi cámara y yo”.

Y con esta fórmula se metieron al público en el bolsillo y consiguieron llevarse el TP de Oro al Mejor Programa Informativo y de Actualidad en 1980 y 1983 y un premio Ondas en 1979 y en 1983 respectivamente. ¿Recordáis este programa?

19 julio 2010

Locos de remate (1980)

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Continuamos en el mundo del celuloide para recordar una comedia del inicio de la década de los ochenta, exactamente de 1980 donde Richard Pryor y Gene Wilder, dos de los más famosos cómicos norteamericanos de nuestra década, se unieron para protagonizar esta película, que a pesar de todo, es la más olvidada de las que hicieron, aunque no por ello es la peor, hasta podría decir más, es una de las mejores del dúo humorístico.

La película se titula “Locos de remate” y en este metraje hacen alarde de un humor sencillo, divertido y casi inocente que tanto caracterizaba a las comedias de los ochenta. Además en esta trama van de un gag a otro, haciendo que los 100 minutos que dura la película se nos pase en un santiamén.

En esta ocasión interpretab a Skip Donahue y a Harry Monroe, dos amigos de Nueva York que se encuentran sin trabajo y deciden aceptar un trabajo eventual donde tendrán que disfrazarse de pájaros carpinteros con fines publicitarios.

Todo parecía ir viento en popa con el nuevo trabajo, divertido y encima les pagaban por ello, pero no duraría mucho. Tendrían la mala suerte de que una pareja de atracadores de banco usasen el mismo disfraz que ellos; la policía les confunde, los detienen y son enviados a prisión.

Wilder y Pryor en la prisión

Y aquí comienza la segunda parte de la película donde en prisión vivirán las más alocadas e hilarantes aventuras intentando no provocar a ninguno de los internos y meterse en líos. Pronto se ganarán el interés del alcaide de la prisión cuando descubre que Skip tiene una fantástica habilidad con los toros mecánicos, algo que puede hacer que haya más unión entre los presos, pero no es oro todo lo que reluce.

En definitiva, una película sin demasiadas pretensiones técnicas que cumple con creces con su propósito, que no es otro que el de entretener. Sinceramente, una película muy recomendable para esas tardes de sábado o de domingo. ¿La habéis visto?

17 julio 2010

Un hombre lobo americano en Londres (1981)

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Se podría decir que el terror es un género que cinematográficamente ha sido un poco maltratado por la gran pantalla porque se hicieron productos verdaderamente malos aunque ahora hay películas verdaderamente buenas, pero en los ochenta eran muy diferentes las cosas y algún que otro producto se puede rescatar de nuestra década, como por ejemplo la película de la que vamos a hablar hoy.

Nos vamos a 1981 a recordar un metraje de John Landis titulada “Un hombre lobo americano en Londres”. La música estaba a cargo de Elmer Bernstein y contaba con colaboraciones como Creedence Clearwater Revival entre otros.

Todo comienza cuando David Kessler y Jack, dos jóvenes estadounidenses, se aventuran con sus mochilas a recorrer Europa y para ello cuentan nada menos que con tres meses, lo que les parece una idea verdaderamente interesante.

Los dos protagonistas ajenos a su destino

Cuando los chicos están en Inglaterra, en una zona rural muy poco poblada, los habitantes de la zona les advierten muy seriamente de que no se deben apartar del camino bajo ningún concepto y deben tener un extremo cuidado con la luna.

Ambos aceptaron el consejo aunque pensaron que eran cuentos y leyendas de los pobladores de aquel rincón de Inglaterra y deciden seguir a su propio aire hasta que, estando caminando de noche, escuchan un aullido procedente de unos páramos cercanos, desconociendo totalmente que se trata de una aterradora bestia.

Escena de la película donde se observa la transformación al licántropo

Todas las personas que mata esa bestia se convierten irremediablemente en muertos vivientes que vagarán por la Tierra por la eternidad. Pero no todo va a ser terror, sino que esta película está salpicada con tintes de humor adolescente, tragedia, suspense. Quizá no destaque por ser una formidable película, pero sí que vale para entretenerse un buen rato.

¿La recuerdas?

16 julio 2010

Lepanto, de CEFA


Hoy vamos a recordar un juego de tablero con el que muchos hemos pasado horas y horas disfrutando de campañas bélicas y estrategia salpicada con toques de historia. “Lepanto”, este era el nombre que la juguetera Cefa puso a este juego donde se recreaba la Batalla de Lepanto, donde la conocida como Liga Santa.

Esta liga estaba formada por España, Venecia, Génova y la Santa Sede se tuvieron que enfrentar en cruentas y duras batallas contra los turcos para intentar frenar su rápido crecimiento y expansión por toda la cuenca el Mediterráneo, amenazando los intereses comunes de cada lugar.

En la realidad fue una de las victorias más importantes de España, una batalla donde se llevaron a cabo verdaderas gestas por guerreros y luchadores anónimos que tiñeron de sangre el campo de batalla y escribieron una página en los libros de historia pero… esto es el juego y no tiene por qué ser fiel a la realidad, de nosotros mismos dependía el futuro de Europa.

El popular juego de Cefa

El tablero representaba al mar Mediterráneo dividido en cuadros y en cada una de las esquinas se encontraban los estados con sus fortificaciones y cada uno de ellos contaba con su propia flota donde se encontraban las galeazas, galeras y la Real, buque insignia de cada nación y con el que podíamos conquistar las ciudades.

Estos barcos contaban con un movimiento similar al del ajedrez y tanto en labores de ataque como de defensa, siempre era muy aconsejable llevar varios navíos juntos para evitar que el buque insignia cayese, y con ello, la oportunidad de conquistar al enemigo.

Pero para ello, además de nuestras propias tropas, contábamos con la oportunidad de hacer diferentes alianzas entre los estados, lo que nos permitiría ir más desahogados al combate. Hoy en día este juego es casi de coleccionista debido a que ya ni se fabrica ni se vende en las jugueterías. ¿Habéis jugado alguna vez?

15 julio 2010

La segunda dama (1980)

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Volvemos al mundo de la literatura con un género que me apasiona, el espionaje, y en esta ocasión recordamos una publicación de 1980 titulada “La segunda dama”, una novela del escritor Irving Wallace que cuenta con una trama de intriga con pinceladas de espionaje y sexo en el marco de la Guerra Fría.

Esta novela está protagonizada por dos atractivas mujeres que quien las viese juntas podría llegar a pensar que son hermanas gemelas pero nada de eso, ninguna guarda conexión entre sí e incluso nacieron en partes totalmente opuestas de la Tierra, pero eso sí, son como dos gotas de agua, totalmente idénticas.

Gracias a ello se comienza a pergeñar un plan para reemplazar a una por la otra, pero… ¿por qué? Una de ellas es la primera dama de los Estados Unidos, Billie Bradford, esposa del presidente Andrew Bradford, quien tendrá que ser remplazada por su alter ego clónico, la actriz soviética Vera Vavilova, quien además trabaja para el temido servicio secreto de inteligencia soviético, la KGB.

Portada del libro de Irvin Wallace

El intercambio de las damas se lleva a cabo durante una importante cumbre entre ambas naciones que servirá para decidir el futuro de una nación africana con una disputa interna pero que a su vez cuenta con una importante cantidad de uranio radiactivo en su subsuelo, algo por lo que cualquier país no dudaría en matar (en secreto).

Finalmente y tras diversas acciones, las damas son intercambiadas y todo parece haber salido a la perfección dado que ni su propio marido percibe cambio alguno pero las dudas comienzan a surgir cuando Guy Parker, biógrafo de la primera dama, comienza a investigar así como la asistente personal de Billie, Nora Judson, los cuales tendrán que ser extremadamente inteligentes para desbancar el maléfico plan de la KGB.

¿Podría un escritor y una asistente desenmascarar una trama urdida por el más temible servicio secreto?

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