30 junio 2010

Presunto inocente (1987)

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Vuelvo con el mundo de los libros y hoy, gracias a nuestra particular máquina del tiempo, nos trasladaremos al año 1987, fecha en la que se editaba nuestro libro de hoy y que un año después llegaría a España de la mano de la editorial Mondadori. Su título es “Presunto inocente” y tuvo tanto éxito que hasta se hizo una película basándose en el libro.

Este libro de 546 páginas fue escrito por Scott Turow y hay que destacar que era su primera novela. En ella nos contaba la historia de un fiscal que estaba acusado de asesinato de su compañera y la trama se cuenta en primera persona, donde los lectores asumirían parte de la personalidad del acusado, Rusty Sabich.

Se desarrolla en el ficticio Condado de County, lugar que Turow ha usado en más de una ocasión para sus novelas, y todo comienza con el hallazgo de Carolyn Polhemus muerta en su propio apartamento, algo poco común debido a que en este tranquilo lugar no solían haber crímenes de esta índole.

Portada del libro en su edición en castellano

El abogado del distrito asigna este caso a Rusty Sabich, fiscal y también ex compañero de trabajo de la fallecida. Y todo comienza a complicarse cuando se descubre que Rusty había también sido amante de Carolyn y poco a poco se van conociendo más indicios que apuntan a Rusty como asesino aunque Rusty, inocente, decide buscar cualquier rastro que pueda permitirle dar con el asesino.

Dos años después de la edición de este libro, se llevó a la gran pantalla con un reparto de lujo: en la dirección Alan J. Pakula, en la producción Sydney Pollack y Mark Rosenberg, música de John Williams, como actor principal el estupendo Harrison Ford acompañado de Brian Dennehy, Bonnie Bedelia y el desaparecido Raúl Juliá.

Un estupendo libro para pasar nuestras horas muertas durante este verano y que nos mantendrá en vilo hasta el final, al igual que la película, así que si te interesa hazte con Presunto inocente, un buen bol de palomitas y… ¡a disfrutar!

29 junio 2010

Larry Bird, “The hick from French Lick” (III)

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Proseguimos con la carrera de Larry Bird donde dos años antes del comienzo de nuestra década fue elegido por los Boston Celtics en el Draft de la NBA en sexto lugar y por aquel entonces firmó con el equipo por 650.000 dólares anuales, algo nunca visto hasta entonces para un rookie aunque después las normas cambiaron e impidieron que los equipos seleccionasen jugadores que no tuvieran el suficiente nivel como para entrar en la NBA.

Cuando Bird pasó a formar parte de los Celtics de Boston, el equipo estaba un poco de capa caída tras 29 victorias y 53 derrotas, un palmarés bastante pobre para un equipo de la élite, pero un año después todo cambió y fueron 61 victorias contra 21 derrotas finalizando la liga como el equipo con mejor porcentaje de partidos ganados.

La típica estampa de Larry Bird, un gran lanzador de triples

Aquel mismo año, su rival en la liga universitaria, Magic Johnson, fichaba por Los Angeles Lakers con quien aquí también tendría una gran rivalidad deportiva para hacerse con el premio al mejor rookie del año, algo que hacía que cada partido fuese un verdadero espectáculo.

En 1980 los Celtics se harían con los servicios de Robert Parish, jugador que reforzó el poderío del equipo e hicieron que fuera uno de los equipos más temidos de la liga de baloncesto profesional norteamericana.

Larry en el banquillo con sus compañeros

En aquella temporada Bird fue capaz de llevar a su equipo a los playoffs donde se encontrarían contra los Philadelphia 76ers del gran Julius Erwing en la final de la conferencia y donde se hicieron con la victoria y llegarían a la final de la NBA donde se enfrentaron a los Houston Rockets, haciéndose con la victoria y con el primero de los tres títulos que ganó durante su carrera Larry Bird.

En el siguiente post conoceremos el duelo que durante cinco temporadas mantuvieron dos de los más grandes jugadores de la NBA de todos los tiempos, Larry Bird y Magic Johnson.

29 junio 2010

¡Al rico helado!

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Ya llegó el verano y con él el tiempo libre para muchos, pero no voy a hablar de lo que unos carecemos y a otros les sobra, hoy quiero echar la vista atrás, como de costumbre, y recordar algunas de las cosas que hacían que el verano fuera mucho más llevadero, como los helados. ¿Cuántos habremos comido en nuestros veranos de la infancia?

Los que no contábamos con una paga o asignación semanal generosa teníamos los conocidos “flash” que no era otra cosa que hielo con edulcorantes y aromatizantes de diferentes sabores; cola, fresa, naranja o limón eran los principales sabores. Los había de 10/15 pesetas, otros un poco más caros de “cinco duros” y unos que llegue a ver que costaban 50 pesetas que eran enormes.

Los tradicionales flashes de hielo

Después y siguiendo la gama del hielo, por cuestiones económicas, estaban los polos, de diferentes marcas y sabores donde uno de mis preferidos era de una marca llamada Royne que no se si aún existe o no, pero tenían un polo de menta por cinco duros que estaba delicioso.

Y dentro de la gama de hielo estaba el Calippo, que hoy en día sigue existiendo testigo de los veranos en nuestro país, aunque desconozco el nombre que esta golosina ha tenido en otros países. Ya un poco más caros, a 45 y 50 pesetas se encontraban el Drácula y el Frigopie, todos ellos helados de palito.

El primero estaba cubierto de algo negro que nunca supe que era pero me encantaba y dentro pues tenía una especie de vainilla y sirope de fresa, simulando sangre y el segundo era un pie con sabor a fresa y la textura era muy cremosa y os puedo dar buena cuenta que era bastante pegajoso en la piel y las manchas eran atroces.También encontrabamos el Mikolápiz, el Colajet, el Frigodedo o el Frigurón entre muchos otros.

El frigopie, helado que no podía faltar en nuestros veranos

Luego ya estaba lo que yo consideraba “gama alta” y no podía comprarme por mi mismo sino que tenia que esperar a que mis padres me lo comprasen, el Superchoc. Era un helado especial con una crujiente cobertura de chocolate con almendras o avellanas y dentro tenía vainilla y justo en el centro un núcleo de chocolate duro. Después estaban los helados de cucurucho, los de bola o los que ya venían preparados y los conocidos como helados “de corte” pero de aquella pensaba que era solo para personas mayores (jajaja).

Y lo más barato era prepararse un Cola-cao bien espesito y congelarlo en un vaso de plástico con un palo de helado en medio y comérnoslo después o los populares morenitos, que tuvieron tanta fama que en los quioscos los vendían congelados. ¿Cuál era tu preferido?

27 junio 2010

Larry Bird, “The hick from French Lick” (II)

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Segunda parte de esta serie de entregas en las que estamos conociendo al estupendo baloncestista norteamericano Larry Bird y donde ya hemos pasado por sus primeros años de vida y ahora vamos a centrarnos en su juventud, cuando comenzó a jugar en la Indiana State University.

Cuando Bird jugaba, la asistencia media a los partidos era de unas 4.000 personas, algo verdaderamente ridículo en comparación con el mejor equipo del estado de Indiana, los Hoosiers, equipo del cual se hizo una película de la que ya hablamos en este blog.

La impresionante cancha de los Hoosiers de Indiana

Con el paso de los años y su mejora como jugador comenzaron a llegarle ofertas, entre la que se encontraba la de Indiana University donde jugaba el mejor equipo de baloncesto y finalmente acabó aceptando la oferta e ingresó en la universidad con una beca deportiva y todo era totalmente nuevo para él, dado que nunca había salido de su pequeño pueblo, uno de los más pobres del estado.

No lo pasó bien, su carencia de dinero para comprarse ropa hacía que su propio compañero de habitación se la dejase, así como el dinero, dado que la madre no podía hacer frente a sus gastos teniendo más hijos. Y eso sumado a que Bird no se encontraba cómodo porque todo era exageradamente grande para él, que apenas duró un mes y se volvió a su pueblo haciendo autostop.

Magic Johnson, de la Universidad de Michigan, cortando la red tras la victoria en la final de la NCAA

Un año después volvió a matricularse en la universidad, en este caso en la Indiana State, pero no jugó al baloncesto hasta un año después donde lo hizo con los Sycamores, donde en las tres temporadas en las que jugó, alcanzaron récord de victorias y finalmente llevó al equipo a la final de la NCAA contra la universidad de Michigan State, donde jugaba un más que prometedor Magic Johnson.

Y con esto finalizamos la segunda entrega de la vida y carrera deportiva de Larry Bird. En la siguiente entrega comenzaremos con sus primeros pasos en la NBA, la gran liga norteamericana a la cual solo los mejores pueden acceder.

26 junio 2010

Larry Bird, “The hick from French Lick” (I)

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Hacía tiempo que no dedicaba una serie de entregas al mundo del deporte y hoy quiero recordar con vosotros en esta serie de post, a uno de los mejores baloncestistas de la década de los ochenta en la NBA, una liga donde la supremacía de los negros estaba muy presente pero este jugador supo abrirse paso y hacerse un hueco en la élite del deporte de la canasta no solo en Estados Unidos sino en todo el mundo.

Larry Joe Bird, ¿quién no recuerda a este formidable jugador? Nació el 7 de diciembre de 1956 y durante sus primeros años vivió en la localidad de French Lick, Indiana, y su infancia estuvo marcada por los graves problemas económicos de sus padres, quienes tenían que enviarle con sus abuelos porque en muchas ocasiones no podían darle de comer.

Una de las calles de su pueblo natal

En 1988, en una entrevista que se concedió a la popular publicación deportiva Sports Illustrated, Bird recordaba cómo su madre luchó por sus hijos hasta en las cosas más sencillas para unos pero que para otros eran importantes como puede ser comprarse unos zapatos: “Si tenía una deuda con el banco y nosotros necesitábamos zapatos, ella conseguía los zapatos, y entonces negociaba con los tipos del banco. No quiero decir que no pagara sus deudas, pero sus hijos éramos siempre lo primero”.

Además de los problemas económicos, Larry tuvo que vivir con el alcoholismo de su padre y las consecuencias que esto acarreaba, algo que hizo que sus padres se divorciasen y poco después Joe Bird se quitaba la vida de un disparo.

En Sports Illustrated, cuando aún estaba jugando para la Universidad de Indiana

Pero a pesar de todas esas desavenencias, Larry continuó haciendo lo que más le gustaba, jugar al baloncesto y tanto practicó que llevó a ser uno de los mejores jugadores de su pueblo y cuando dejó el instituto se había convertido en el máximo anotador de la historia del centro.

Esta pequeña introducción sobre Larry Bird nos ha servido para abrir boca y comenzar a conocer más sobre su trayectoria deportiva, pero eso será ya en las siguientes entregas.

25 junio 2010

La Tortuga d’Artagnan y el perro Dum-Dum


Hoy vamos a recordar a un pequeño personaje creado en 1957 por los diseñadores de dibujos Hanna y Barbera cuando abandonaron la Metro Goldwin Mayer, dos verdaderos reyes Midas de los dibujos animados dado que la gran mayoría de sus creaciones llegaron a tener un gran éxito en la pequeña pantalla aunque otros no tanto como es el caso del que voy a hablar a continuación.

¿Os acordáis de la Tortuga d’artagnan y su compañero, el pero Dum-Dum? Su nombre original era “Touchè Turtle” y era una tortuga mosquetero que lucía un sombrero blanco con una pluma tal como lo hiciese el verdadero d’Artagnan. Carecía de miedo (o sensatez mejor dicho) y se embravecía cuando portaba su espada.

Siempre estaba preparado para intervenir cada vez que alguien que necesitaba su ayuda le llamaba por teléfono, que por cierto guardaba dentro de su propio caparazón, por lo que no es de extrañar que cuando éste sonaba, todo su cuerpo vibraba como si estuviese en un terremoto.

La tortuga d’Artagnan y el perro Dum-Dum

Con su grito de guerra comenzaba cada misión en cada capítulo, bien sea atrapar a ladrones de bancos, malvados robots, pulpos gigantes, monstruos o incluso dragones, no había rival para este personaje. Su amigo fiel e inseparable era el perro Dum-Dum, quizá el personaje de dibujos animados más inocente y torpe de todos cuantos hayamos podido ver en la caja tonta.

Era un San Bernardo muy tranquilo que todo lo hacía lento y convertía lo más sencillo en algo verdaderamente complejo y aunque lo hacía de buena intención, más que ayudar entorpecía a la tortuga.

En un episodio especial se pudo ver a todos los personajes creados por Hanna&Barbera en un “arcaplano”, un arca al estilo de la de Noé pero voladora, capitaneada por el Oso Yogi y donde podíamos ver también la tortuga y a Dum-Dum, a Maguila Gorila, Huckleberry Hound y un montón de personajes con el fin de proteger la tierra del peligro de la polución. ¿Os acordáis de este personaje?

23 junio 2010

TV Color Philips K-12 (1983)

Primero fueron las televisiones de más pulgadas de lo normal, algo que hizo que éstas se vendiesen como rosquillas, años más tarde los plasmas, después los LCD y actualmente la gente anda como loca (sobre todo por sus precios) con las televisiones en 3D pero… ¿Cuáles eran las ventajas de una televisión moderna en los ochenta?

Hoy vuelvo a la carga con la publicidad de un televisor de Philips, una de las marcas más populares desde hace muchísimos años, donde exactamente en 1983 lanzaba un modelo que era el “no va más”, el Phillips K-12 y donde vamos a ver qué era lo que ofrecían en uno de sus anuncios impresos.

Los nuevos televisores color Philips K-12 incorporan, entre otras, una revolucionaria novedad: el nuevo tubo de imagen HI-BRI que proporciona un 70% más de brillo. Esta es una de sus más brillantes ventajas.

El brillante Philips K-12

La imagen del nuevo TV Color Philips K-12 es de una luminosidad tan viva y natural, que le proporciona una calidad de color perfecta, incluso en las peores condiciones de luz. A pleno sol sin cerrar las cortinas o de noche sin apagar las luces.

Sea exigente, cuando tenga que comprar su nuevo TV color, no se prive de la alta tecnología de Philips. TV color Philips, La Obra Cumbre.

Ahí queda eso, ni contraste para dar más nitidez ni nada de nada, solo brillo para reventar las córneas de los espectadores que nos tragábamos horas y horas de televisión, pero nos daba igual, de aquella nosotros no sabíamos de rollos catódicos ni problemas de visión, al menos a mí, únicamente me decían: “¡niño no mires la tele tan cerca!”, pero claro en casa nunca tuvimos un K-12…

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