31
Mayo
2009

Siempre hablando de películas, series, música, juegos e infinidad de cosas que formaron parte de nuestra vida en los años ochenta, pero hoy vamos a recordar algo que todos, o al menos la gran mayoría, hemos usado en una y otra vez, las populares cintas de cassette, si, ese soporte magnético donde grabábamos una y otra vez cualquier cosa, desde la radio, nuestra voz o incluso “piratear” las cintas originales con las cintas “vírgenes”.
Este soporte fue el medio más popular de grabar música en aquella época, poseían un tamaño reducido y eran regrabables, aunque no demasiadas veces, dado que cuantas más generaciones tuviese la cinta peor se escucharía, pero para eso aparecieron cintas con un porcentaje de hierro y las mejores, las cintas de cromo que permitían un sonido mucho más nítido y “rico” en matices.

¿La echáis de menos?
Gracias al Walkman de Sony, el primer reproductor de cassettes portátil del mundo, (y a otras marcas) pudimos ir por la calle escuchando nuestra música favorita sin preocuparnos de nada, únicamente de la vida de las baterías y siempre podíamos intercambiar las cintas de nuestros artistas o grupos favoritos con nuestros amigos.
Pero aunque era un método cómodo, fácil de llevar y de ordenar, el soporte magnético era delicado y con el calor, el uso, los golpes o los campos electromagnéticos eran los peores enemigos, dado que se estropeaba con facilidad y era muy normal que no se escuchase nada o la calidad se viera tremendamente disminuida.
Otras veces las cintas de cassette se enredaban en los cabezales del reproductor, lo que significaba que tendríamos en armarnos de paciencia en el peor de los casos y deshacer el lío. Si con paciencia no conseguíamos deshacer el entuerto, siempre podíamos hacer una operación “quirúrgica”.

¿Cuantas veces os ha ocurrido esto?
Esta operación, que seguro que muchos de vosotros habréis hecho, consistía en desatornillar el cassette y separar las dos piezas de la carcasa, con sumo cuidado cortaríamos la cinta magnética dañada y la uniremos a un extremo en buen estado mediante un pequeño trozo de cinta adhesiva que pegaríamos por la parte inferior de la cinta magnética ¿Os acordáis?
En el siguiente post continuaremos conociendo más sobre este soporte ya hoy en desuso pero que formó parte indiscutible de la vida de todos nosotros en esta fantástica década.
29
Mayo
2009

Me ha gustado a mi esto de ir poniendo videos… porque además de las fotografías y el texto que lleva implícito cada post, pienso que de vez en cuando esta bien que haya un apoyo de imágenes y sonido para ver cómo sonaban algunos grupos de los ochenta, uno de los que vamos a ver hoy, Madness.
Este grupo se formó a finales de los 70 y hacían una mezcla de sonidos reggae y ska con letras muy divertidas y una estética de lo más variopinta. Madness animaron las emisoras de radio de gran parte de Europa y hoy se siguen recordando muchísimas canciones, donde de una de todas ellas nos hemos quedado con “Our House”, perteneciente a su disco “Rise and Fall” de 1983.
A algunos les sonará de algún anuncio televisivo de una conocida marca de electrodomésticos, por lo menos en España, y a otros de haberla bailado una y otra vez. ¡Disfrutadla!
28
Mayo
2009

¿Pensabais que lo de reponer una serie en televisión era algo de los años noventa? Pues no. Muchos os preguntaréis que qué me ha pasado, pero hoy pensando en qué iba a traer hoy a nostalgia80.com intenté recordar cosas que me gustaban de la televisión, en especial series americanas… y me vino a la mente una serie que repusieron en la primera mitad de los ochenta, dado que su estreno fue allá por 1976 ¿Recordáis a “La Mujer Maravilla”? (o Wonder Woman para los más freaks)
Seguro que más de uno recuerda a esta mujer que enamoró a jóvenes y no tan jóvenes durante los últimos años de los setenta. Pero a decir verdad este personaje se remonta a 1942, año en el que fue creado, pero no os preocupéis, no voy a irme tan lejos en el tiempo, más que nada porque yo ni siquiera estaba planeado y este no es lugar para los 40, así que me quedaré con lo que más cerca me toca.

Lynda Carter era la Mujer Maravilla
Esta serie, protagonizada por Lynda Carter, nació a raíz de un programa piloto basado en diferentes cómics bélicos sobre la guerra fría. En estas publicaciones se da a conocer la historia, posteriormente reflejada en la televisión, de la Mujer Maravilla. Una chica que provenía de un lugar conocido como Isla Paraíso, ubicada justamente en medio del misterioso Triángulo de las Bermudas y poblada desde hace más de 2000 años por amazonas, mujeres que huyeron del machismo del mundo que llegaron a encontrar el secreto del poder y la inmortalidad.
Pero en 1942, un piloto norteamericano que acaba de abatir a un avión nazi, se estrella en esta isla. Gracias a él, las amazonas se enteran de que el mundo exterior está en guerra contra los fascistas, quienes planean esclavizar a todo el mundo. Ante esta noticia, la reina de las amazonas decide enviar a su más poderosa guerrera para combatir junto a los norteamericanos para derrotar al Tercer Reich.

Una de las escenas de la serie
La elegida es la princesa Diana, quien irá acompañada de diferentes artefactos mágicos. Diana se va con el piloto a Estados Unidos y desde este momento la Mujer Maravilla se verá envuelta en una serie casi interminable de trampas y de persecuciones por los malos de la serie, quienes desean detenerla cueste lo que cueste.
Pero Wonder Woman no se lo pondría fácil, con sus poderes y su inseparable cuerda, sus brazaletes, su traje especial y su tiara que usa a modo de boomerang no habrá nada que se resista a su astucia a su poder y a los encantos de esta mujer. ¡Wonder Woooooomaaan!
27
Mayo
2009

Hoy nos vamos con uno de los temas que los reyes y las reinas de las pistas de baile de inicios de los ochenta más han bailado y del que seguro que guardan muy buenos recuerdos. Si nos remontamos a los posts dedicados a Madonna que tuvimos, seguro que leísteis en este link que ella fue bailarina en sus inicios y formó parte de las acompañantes del cantante que viene a continuación, Patrick Hernández.
Este cantante francés tuvo un gran éxito a finales de la década de los setenta, aunque a principios de los ochenta aún seguían sonando sus temas que tanto sonaron tanto en las mejores radios como discotecas de todo el mundo y hoy vamos a recordar, oir y ver, una de las actuaciones de Patrick Hernández en los famosos programas musicales de los años ochenta donde tanta aceptación tenían entre el público de todas las edades, especialmente el juvenil.
Born to be alive ¿Te marcas un baile?
26
Mayo
2009

Aunque la palabra peonza se utiliza hoy en día para definir en algunas ocasiones el estado de embriaguez de algún sujeto, lo cierto que este juguete ocupó las horas de muchos de los niños de nuestra generación. De madera, de plástico de colores, de punta, con punta redonda y un sinfín de formas podíamos encontrarnos en este simple juguete. Incluso los había que las customizaban con chinchetas (en el caso de las de madera) o que las pintaban a su gusto.
Para los que no la conozcáis como peonza, también se le llamó trompo y su uso era bien sencillo, con una pequeña cuerda íbamos bordeando todo el contorno de la misma, siempre dejando un poco de cuerda para agarrar con el dedo. Después, con un movimiento decidido la lanzábamos y a la vez tirábamos de la cuerda para que esta cogiese velocidad y así se mantuviese más tiempo bailando.

Forma correcta de preparar la peonza
La cosa era dejar fluir la imaginación para hacer bailar este simple objeto que entretuvo a miles y miles de niños no solo a principios de los ochenta sino que su uso y disfrute se remonta a décadas anteriores. Como la gran mayoría de los juegos y juguetes en los que no se necesitaba gran cosa para pasarlo bien y donde uno de los ingredientes principales era la imaginación, su fin llegó poco a poco con la ingente aparición de ordenadores personales y videoconsolas, dejando de lado una lista interminable de juguetes que se vieron relegados a un segundo plano o a lo más oscuro de nuestros armarios.
Recuerdo las competiciones que hacía en el patio del colegio con los demás compañeros de clase a ver quien hacía bailar la peonza durante más tiempo, otros más habilidosos que yo (yo era un auténtico desastre) hacían trucos mediante los cuales podían levantar la peonza por los aires y dejar que siguiera girando incesablemente sobre la palma de sus manos, causando asombro y admiración entre los demás niños y sintiéndote por unos instantes como un auténtico héroe.

¿Os acordáis de esta imagen?
Recuerdo vagamente un día que yo con mi peonza de plástico verde y punta redonda, después de muchos intentos fui capaz de elevarla por los aires (no demasiado alto, todo sea dicho) pero con tan mala suerte de que sin querer le di en la cara a una niña, ahí fue el momento en el que se acabó mi “carrera” como lanzador de peonzas, con la consiguiente bronca del profesor y la “incautación y decomiso” de mi preciado juguete que nunca jamás volví a ver y que seguramente disfrutaría algún hijo o sobrino de aquel profesor.
Aún así, de vez en cuando recuerdo todos aquellos sanos juegos y juguetes que tanto nos entretuvieron durante nuestra infancia y que desgraciadamente no volverán. Quizá eso sea lo bonito, que todas estas cosas aún siguen vivas porque perviven en nuestros recuerdos.
25
Mayo
2009

Los coches siempre han sido pasión de grandes y pequeños, a unos les gusta conducirlos y a otros verlos, la verdad es que en los años ochenta en España hubo una gran cantidad de coches que hoy tristemente muchos de ellos han caído en el olvido y otros han pasado por esa década y muchos ni se han dado cuenta.
Hoy quiero refrescar la memoria a alguno de los aficionados a los coches con uno de los clásicos de la, por aquel entonces, factoría de Martorell, el Seat Ibiza, un modelo que aún sigue vigente en nuestros días pero, obviamente, con unas mejoras increíbles respecto a las de los modelos de aquellos tiempos.
Pero no voy a hablar del Seat Ibiza en sí, muy conocido por muchos sin duda, voy a hablar de el modelo fabricado por Aníbal, un pequeño fabricante de coches granadino que a mediados de los ochenta lanzó al mercado una variante del modelo de Seat, conocido como F-100 ó Seat Ibiza Raider.

Aspecto del Seat Ibiza Raider
Este coche tenía la mecánica del Ibiza GLX 1.5 System Porsche de 90 caballos de potencia, dirección de cremallera, suspensiones independientes y frenos de disco en la parte delantera y de tambor en la trasera.
En su interior destacaban sus asientos de la marca Recaro de serie y un arco de seguridad central y su exterior tenía claras líneas deportivas, dejando atrás el corte del Seat Ibiza y algo muy destacable eran sus faros, capaces de esconderse o “escamoteables” como se suele decir en el argot
Además de su acabado, tanto interior como exterior, abe decir que era una auténtica edición limitada que alcanzó un precio de 1.800.000 pesetas ¿Alguno de vosotros recuerda este modelo?
24
Mayo
2009

Hoy quiero recordar con todos vosotros una película, que soy de los que piensa que ha sido de los pocos que la han visto, sobre todo porque cuando fui a uno de los antiguos cines de mi ciudad (hoy cerrado hace bastantes años) yo era la única persona que había en toda la sala, algo que me produjo al principio cierta alegría por tener todo el cine para mi solo y poco a poco se fue tornando en angustia y culpabilidad, porque hasta llegue a pensar… ¿El acomodador y el proyeccionista están aquí solo por culpa mía? Y otra de las razones es que no conozco a nadie que haya visto esta película.
El título de esta película era “El laberinto de Malcolm” fue dirigida en 1986 por Nadia Tass, era una producción australiana donde el cine de este país intentaba despuntar gracias al tirón cinematográfico de Paul Hogan, actor de la popular saga de “Cocodrilo Dundee”.
Trataba sobre un chico joven que trabajaba como mecánico y que tenía unas grandes dotes de inventor, pero ello le llevó al despido, por realizar cachibaches para todo uso (que casi nunca funcionaban) en su puesto de trabajo.
Por otro lado un ex-convicto que acaba de salir de la cárcel está planeando un golpe, pero aún no tiene decidido qué robar o a quién. El destino hace que Malcolm y este malhechor se crucen; el inventor es captado para ayudarle a preparar lo que él considera el robo del siglo, y obviamente se aprovechará de la inventiva del joven para llevar a cabo su plan.
No sé si alguno de vosotros habrá visto esta entretenida (y muy ochentera) película, pero por si acaso aquí os dejo un fragmento para que recordéis “El Laberinto de Malcolm”