5 septiembre 2008

Olimpiadas de Moscú (1980)

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En la 75º Sesión del Comité olímpico Internacional celebrada el 23 de octubre de 1974 en Viena, Moscú se hacía con la sede de los juegos olímpicos de 1980 con 39 votos a favor frente a los 20 que obtuvo la candidatura de Los Ángeles, aunque ésta conseguiría su objetivo en 1984.

Los juegos olímpicos de 1980 tuvieron el boicot más grande de la historia a causa de la invasión soviética de Afganistán. Estados Unidos ante tal hecho avisó a la por aquel entonces Unión Soviética, que si no retiraban sus tropas de Afganistán boicotearían los Juegos Olímpicos.

El boicot fue propuesto por Estados Unidos y fue aprobado por el Comité Olímpico Nacional y posteriormente se llegaron a sumar hasta 62 países afines a Estados Unidos, de un total de los 143 que integraban el Comité Olímpico Internacional.

En el viejo continente europeo, exceptuando a la por aquel entonces Alemania Federal, los países se negaron a este boicot y un grupo de 18 naciones decidieron presentarse en los Juegos Olímpicos en reunión como protesta por la invasión soviética a Afganistán, acudiendo a esta importante cita deportiva sin bandera ni himno.

El Estadio Lenin, escenario principal de Moscú 1980

Por aquellos años Juan Antonio Samaranch era el embajador de España en Moscú y a la vez era vicepresidente del Comité Olímpico Internacional, hasta que tres días antes de la inauguración de estos juegos fue elegido presidente del COI.

Aunque el boicot de Estados Unidos era patente, además de contar con el apoyo de la República Federal Alemana, Canadá, Japón, China Oriental y otros países de gran peso internacional, la asistencia a estos juegos fue de 5179 atletas en representación de 80 países, la asistencia más baja desde Melbourne en 1956.

En Moscú se construyó una villa olímpica y un estadio con capacidad para más de 45.000 personas, un velódromo, se arreglaron las calles y avenidas y en sus parques y jardines se llegaron a plantar más de 100.000 árboles. También se restauraron monumentos e incluso en un alarde de derroche se construyó otro aeropuerto. Desde la administración rusa jamás dijeron cuanto habían costado esas nuevas infraestructuras, aunque se estima una cifra realmente astronómica dada la envergadura de las construcciones y de los arreglos en la ciudad.

Misha, la mascota de los Juegos Olímpicos

A pesar del boicot, la competición siguió su curso natural y hubo varias cosas dignas de recordar como las medallas de oro que ganó el gimnasta ruso Aleksadr Dityaytin en todas las pruebas en las que se presentó. También destacó la hazaña de Teófilo Stevenson quien ganaba por tercera vez consecutiva en la categoría de superpesados en boxeo y la de Gerd Wessig, quien batió el record del mundo de salto de altura por primera vez en unos Juegos Olímpicos.

La mascota de Moscú 1980 fue creada por Victo Chizikov , un oso llamado Misha que fue presentado tres años antes de la celebración de los juegos y que con su merchandising inundó las tiendas, desde tazas, ceniceros, toallas, su propia serie de dibujos animados e incluso fue inmortalizado en un sello de correos y viajó al espacio.

Unos juegos que fueron marcados por intereses políticos y que precisamente no se recuerdan por ser unos de los mejores de la época moderna. ¿Vosotros os acordáis?

4 septiembre 2008

Fama (1983-1989)

…Buscáis la fama, pero la fama cuesta, pues aquí es donde vais a empezar a pagar: con sudor

Así comenzaba Fama, una de las series más recordadas de los 80, con la que muchos jóvenes crecimos y con la que millones de personas en todo el mundo se sintieron identificadas con sus personajes y sus problemas. Una serie que llegó a España en 1983, un año después de haber sido estrenada en Estados Unidos y donde cosechó un éxito mayor que en el país de procedencia.

Se centraba en la vida de un grupo de chicos y chicas cuyo sueño no era otro que el de triunfar en el mundo del espectáculo, tanto como actores, músicos, cómicos y sobre todo, bailarines. Este grupo acudía a la Escuela de Arte de Nueva York con la esperanza de llegar a ser los mejores en su campo.

También se hacía hincapié en la importancia de la amistad entre sus personajes y sus relaciones con los diferentes profesores, haciendo una mezcla de pensamientos y estilos intergeneracional y otorgando a Fama, los diferentes puntos de vista de la vida y sus problemas de los jóvenes y los no tanto.

Los protagonistas principales de la serie

Se desarrollaba completamente en una escuela pública donde estudiaban centenares de aspirantes a estrellas cuyos escasos recursos económicos les impedían acceder a centros de este tipo con más prestigio en Nueva York. Para su instrucción, la escuela contaba con un especializado cuadro de profesores que se volcarían de lleno con ellos en su afán de ayudarles a conseguir su sueño.

De esta forma, profesores y alumnos protagonizaron la seis temporadas de las que constaba la serie, plagada de alegrías, problemas, desavenencias y algún susto que otro, ingredientes que mantuvieron al gran público sentado en sus sillones durante los 40 minutos aproximadamente que duraba cada episodio.

Quién no se acuerda de Leroy Johnson, ahora ya tristemente fallecido a causa de una grave enfermedad, de Danny Amatullo y sus bromas, de Coco, de Bruno Martelli y su increíble forma de tocar el piano o incluso del profesor Shorofsky quien tanto se esforzó por enseñar a sus queridos alumnos…

Afortunadamente esta serie se puede comprar hoy en día en formato dvd, aunque no con una calidad demasiado buena, porque el master ya tiene más de 20 años y la gran mayoría de las series de los 80, a no ser que estén remasterizadas, no poseen gran calidad de visionado, pero si la suficiente como para disfrutarla al completo y evocar recuerdos de nuestra década favorita.

3 septiembre 2008

Fine Young Cannibals (1984)

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Hace un rato que me he sentado frente al ordenador y he puesto la radio para ambientarme mientras escribo y cual fue mi sorpresa que justo al encenderla escucho un grupo de los ochenta que quizá no sea muy conocido en la actualidad, pero que cosecharon mucho éxito en nuestra década preferida, así que voy a escribir sobre ellos.

Fine Young Cannibals fue una banda británica formada por Roland Gift como vocalista, por David Steele como bajista y teclados y por Andy Cox como guitarra allá por 1984 y tomaron su nombre por una película de los años 60 titulada “All the fine young cannibals” protagonizada por Robert Wagner.

Antes de la formación de este grupo, Andy Cox y David Steele formaban una banda llamada The Beat, pero se disolvieron en 1983 y fue cuando decidieron buscar a alguien más para su nuevo proyecto musical. Tuvieron la suerte de encontrar a Roland Gift, un cantante de una banda de R&B llamada The Bones, quien no dudó en irse con ellos y probar suerte en la nueva formación llamada Fine Young Cannibals.

Al principio, y como casi todas las bandas, tocaron en bares locales hasta que les llegó la oportunidad de firmar con una, por entonces, importante discográfica llamada London Records allá por 1985, la cual llevaría años después a grupos tan importantes en la década de los ochenta como Bananarama entre otros muchos y de los cuales iré hablando en sucesivos post.

Grabaron su primer sencillo con una versión del tema “Johnny come home” dándoles bastante éxito, el suficiente como para grabar su álbum debut “Fine Young Cannibals” cosechando un moderado éxito, aunque era normal, era una banda que acababa de nacer.

Fine Young Cannibals en una de sus tradicionales fotos en blanco y negro

Posteriormente se hicieron más conocidos al formar parte de la banda sonora de varias películas y cinco años después editarían su segundo disco titulado “The raw and the cooked” donde muchos de sus temas fueron también incluidos en la banda sonora de la película “Tin Men”. Pero este disco incluía un tema que dio la vuelta al mundo catapultando a Fine Young Cannibals hasta el puesto número 1 de las listas de radio más importantes; “She drives me crazy”, sencillo con el que llegaron a lo más alto en Billboards (americana y británica), en España, Italia, Alemania, Holanda, etc. y se mantuvieron en los puestos más altos durante casi dos meses, algo realmente increíble.

Ya en 1990 aparece en el mercado el disco “The raw and the remix”, con prácticamente los mismos temas del disco anterior, pero con nuevas versiones y remixes especiales que tuvo un más que notable éxito, sobre todo en las pistas de baile europeas.

El grupo se disolvió en 1992 temporalmente hasta 1996, pero ya sin la presencia de Roland Gift, donde grabaron un nuevo single que incluirían en un grandes éxitos llamado “The finest” y en el 2000 Gift vuelve de nuevo para realizar la que sería su última gira denominada “Roland Gift and the Fine Young Cannibals

Cansancio, falta de ideas o lo que se conoce en el argot musical como “fluctuaciones de mercado”, estas pudieron ser algunas causas de la desaparición de este grupo que tantos éxitos cosechó en nuestros ochenta y que hoy son su legado para nosotros y para las generaciones que no tuvieron la suerte de haber vivido la época dorada de la música.

2 septiembre 2008

¿Cómo pude ponerme aquello?

¿Quién no recuerda la moda de los ochenta? Para bien o para mal, es algo que ya forma parte de nuestra historia. Para algun@s fue una época para olvidar y para otr@s algo entrañable y que se recuerda con cierta nostalgia.

Durante aquella década se desató un cierto aire de libertad con la aparición de muchas y nuevas marcas que traían y se llevaban las modas tan rápido que apenas nos dábamos cuenta que lo que llevábamos nuevo de hace unos meses ya no era tan nuevo sino que estaba desfasado y en aquellos momentos resultaba bastante hortera.

Personalmente recuerdo mis años de colegio y me llamaba mucho la atención la cantidad ingente de clases de ropa que había. Como todos hemos tenido, en clase había la típica persona vestida con la ropa más cara que nosotros no pudiéramos imaginar y esto a fin de cuentas no sólo ocurría en clase, también ocurría fuera de las cuatro paredes donde nos encerrábamos voluntariamente (o no) para estudiar, convirtiéndose en algo parecido a un “sistema de castas de la moda”.

La moda en los ochenta llegaba a límites insospechados

En los primeros ochenta las tendencias vuelven a ser ciertamente conservadoras mientras Ronald Reagan y Margareth Tatcher eran las cabezas visibles de los dos países de la moda por antonomasia. Estados Unidos con una ropa más casual, urbana y muy inspirada en la corriente surfer y la otra cara de la moneda, Inglaterra, con una ropa tradicional y formal, pero con un ligero toque macarra tal como mandaban los cánones en aquella década y más a principio de los ochenta, cuando el movimiento punk estaba en pleno apogeo.

En los ochenta los trajes dieron un cambio radical, las hombreras hicieron acto de presencia no solo en la ropa femenina sino también en la masculina. El culto al cuerpo comenzaba poco a poco a aflorar en las grandes ciudades y los grandes de la moda daban sus primeros pasos en algo que hoy en día es indispensable, pero que en aquella época era algo totalmente desconocido, el marketing.

Una estrategia donde diseñadores como Ralph Lauren o Calvin Klein hicieron ingresos millonarios tras hacer sus campañas de marketing entre la población; una población joven que quería cambios y que inspirada por la falsa creencia de que “todo lo de fuera es mejor” propiciaron la adquisición de prendas venidas de la otra parte del charco, trayendo marcas muy trendy del denominado urban style o de la tendencia surfer norteamericana, del clasicismo rebelde de la Inglaterra de principios de los ochenta o del movimiento electrónico alemán con influencias de los sonidos Bauhaus entre otros muchos y muchos de ellos haciendo combinaciones casi imposibles con colores hasta entonces nunca vistos.

Algunos llevaban la moda hasta los extremos (el niño parece un gremlin)

Ocean Pacific, Rip Curl, Dickies, Sun Light, Adidas, Nike, Privata, Levi´s, Liberto, Chevignon y mil y una marcas más que formaron parte del fondo de armario de los más pudientes en aquella época.

Pero haciendo alarde de orgullo patrio… ¿Quién no recuerda la marca Segarra? Unas alpargatas de suela de esparto que podían durar años, de la socorrida marca Fer-Gar, de los playeros Yumas, de Colesport, de aquellas ridículas sandalias de plástico que nuestros padres nos obligaban a ponernos cuando íbamos a la playa o de las camisas Ike…

Lo cierto es que los ochenta han pasado, pero los nostálgicos guardamos un buen recuerdo de casi todo lo que paso por nuestro armario y seguro que en alguna ocasión al echar la vista atrás, recordaremos algunas de las prendas que teníamos y nos preguntaremos… ¿cómo pude yo llegar a usar aquello?

1 septiembre 2008

El misterio de Polybius (1981)

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Hoy voy a hablar de algo que puede sonar un poco misterioso y un poco en plan conspiranoia… Se trata de un videojuego del que pocas o muy pocas personas han podido probarlo y que con el paso de los años se ha convertido en una auténtica leyenda urbana.

Allá por 1981 apareció en el mercado una nueva máquina de videojuegos llamada “Polybius” de la mano de una desconocida compañía llamada Sinneslöschen (“inhibición sensorial” en castellano) y en su primera entrega solo sacaron 7 de estos modelos ubicándolos en varios salones recreativos de la ciudad de Portland, en Estados Unidos. Al día siguiente de colocar las máquinas, éstas ya tenían largas colas para jugar y todos los testimonios coinciden, había algo siniestro en este juego y todos los que lo probaron, acabaron por odiar los videojuegos por completo.

En el juego se manejaba una nave, bueno lo que se movía era la pantalla, que se podía manejar con un único mando disponible y se podía disfrutar de unos vistosos y muy coloridos gráficos vectoriales y un sonido muy superior al de cualquier otro arcade de la época, lo que convertía a esta máquina en un juego realmente adictivo, pero sus efectos eran realmente demoledores.

Aspecto exterior de la máquina y una recreación de la pantalla inicial

Brotes epilépticos, mareos, pérdidas de memoria, alucinaciones, náuseas e incluso pesadillas. Todo esto era propiciado por el increíble parpadeo de luces y colores que iba saliendo de la pantalla. Algunas personas que probaron el juego aseguraban que aparecían mensajes subliminales durante el desarrollo del juego, que veían caras demoníacas, oían voces ininteligibles y voces femeninas muy distorsionadas que decían “¿Por qué me haces daño?”

Otro factor a tener en cuenta que alimentó esta historia fue la de que los dueños de los salones recreativos fueron visitados en varias ocasiones por personal, aparentemente, del gobierno, quienes les preguntaban sobre el estado y el éxito de la máquina apuntándolo todo en un pequeño bloc de notas.

Pero todo acabó tan rápido como había empezado. Tan sólo un mes después de la colocación de las máquinas ocurrió una tragedia, un niño de apenas 13 años, murió de un ataque epiléptico cuando jugaba a “Polybius” y al día siguiente todas las unidades fueron retiradas y nunca se volvió a saber más de ellas.

¿Qué había sido todo esto? ¿A qué se debía este inusitado interés en una máquina recreativa? Quizá sean preguntas que no tengan respuesta o quizá simplemente sea lo que se conoce como una leyenda urbana. Pero todo el interés que suscitó esta historia, ha hecho que un grupo de programadores, basándose en toda la información recopilada desde 1981, crease de nuevo el polémico juego y desde hace tiempo se puede encontrar en internet esta reconstrucción “idéntica” al juego original ¿Os atrevéis a jugar?

Descargar aquí (Necesario registrarse) Solo os diré esto: 35-34-31-54-12-24-45-43

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